La inflación anual de enero de 2026 fue de 3.79%; el componente subyacente registró un crecimiento de 4.52% y el no subyacente de 1.39%. Esta evolución de los precios al consumidor sigue mostrando resistencias a la baja. El objetivo de llegar a una inflación de 3.0% no se ha podido cumplir y se pospuso para 2027. Recientemente se ha venido señalando al Banco de México por ello. Esta institución (autónoma) tiene como mandato mantener el poder de compra del peso, esto es contener el crecimiento de precios. Sin embargo, pese al enfoque prevaleciente, la dinámica inflacionaria no está condicionada exclusivamente por la cantidad de dinero en circulación que eleva la demanda y propicia un ajuste vía precios, de ser así, induciendo movimientos de la tasa de interés o de las reservas bancarias obligatorias se podría contener la cantidad de dinero disponible y por lo tanto de los precios. Existen otros factores que impactan en los costos y la oferta.
En el sector primario están presentes los problemas de sequía o inundaciones que afectan la producción. Igualmente, situaciones extraeconómicas que afectan a todos los sectores económicos -como cobros de derecho de piso y de paso- se traducen en mayores costos. Una situación similar se vive en el transporte de mercancías que en muchos casos circula acompañado de vehículos de seguridad. En lo que toca a la inflación subyacente, la menos volátil y más ligada a la estructura de la producción, presenta en enero un mayor crecimiento anual en los rubros de alimentos, bebidas, tabaco (6.13%); colegiaturas (6.02%) y otros servicios (5.7%. Incluye loncherías, fondas, taquerías, restaurantes, consulta médica, telefonía móvil, mantenimiento automotriz, médicos, entro otros servicios).
Con otra perspectiva, desde febrero de 2024 a principios de 2026 el índice de precios al consumidor creció 7.4%. Los precios clave de la economía, como son tipo de cambio y tasa de interés, mostraron estabilidad en el primero y una reducción de cuatro puntos en el segundo. A su vez, los salarios tuvieron un crecimiento de 8% en el salario base de cotización del IMSS y de 18% en el mínimo, pero su impacto en costos y precios finales fue menor. Un cuarto determinante, tarifas autorizadas por el sector público (tipo transporte), aumentó en el lapso referido 9.5%. A ello se suma el incremento en impuestos especiales (combustibles, refrescos, bebidas alcohólicas, cigarros) y a la importación, así como a precios de servicios de gobierno como licencias, pasaportes, derechos, etc. Como se ve, no sólo es lo monetario lo que define el piso inflacionario, por lo que se requieren otras acciones públicas para alcanzar el objetivo inflacionario.
