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El triste ocaso de Keir Starmer

Principal dirigente del Partido Laborista británico desde abril de 2020, en plena pandemia, y llegado al poder apenas en julio de 2024, tras 14 años de desastrosa hegemonía del Partido Conservador, Keir Starmer podría estar viviendo sus últimas horas como primer ministro del Reino Unido.

Pese a que fue electo con 33.7% de los sufragios, lo que, mediante el sistema de mayoría simple, enunciado en la célebre divisa de First Past the Post, le confirió 411 escaños de 650 en el Parlamento de Westminster, mayoría lo suficientemente holgada como para llevar a cabo un mandato claro, la luna de miel con el electorado británico fue efímera.

A escasas tres semanas de su ascensión, un apuñalamiento masivo contra varias niñas en la localidad de Southport, a manos de un ciudadano británico, hijo de inmigrantes ruandeses, dejó un saldo de tres víctimas mortales y una decena de heridas, incidente que fue aprovechado por la ultraderecha británica para incitar disturbios xenófobos y acusar al nuevo gobierno de vacilación y de lenidad.

Desde entonces, todo fue cuesta abajo para el malhadado Starmer. A comienzos de 2025, cuando no había cumplido siquiera un semestre en el cargo, el magnate tecnológico Elon Musk lanzó una feroz andanada en su contra, a través de su red social X, al desempolvar un sórdido caso de bandas de secuestro y estupro, perpetrados por inmigrantes pakistaníes, mientras clamaba por la liberación de Tommy Robinson, un mediático agitador de extrema derecha recluido en prisión, por incitación al odio contra los inmigrantes.

Musk pidió la destitución de Starmer, la disolución del Parlamento por el rey Carlos III y la celebración de nuevas elecciones, algo inédito en casi dos siglos, lo que provocaría una crisis constitucional en ese país.

Un nuevo galimatías ha puesto a Starmer contra las cuerdas. En diciembre de 2024, éste nombró a Peter Mandelson -spin doctor que encumbró a Tony Blair al poder en 1997 y conocido como “Príncipe de las Tinieblas”, por su manejo hábil y descarnado de los medios- como embajador británico en Washington. Nueve meses más tarde, Mandelson tuvo que dimitir, al revelarse sus vínculos con Jeffrey Epstein. En sesión de control parlamentario, Starmer lamentó públicamente su desatino al designar a Mandelson

Diversos sondeos han mostrado que Starmer es el premier británico más impopular desde que hay registro. Por ello, el caso Mandelson ha sido tan lesivo para su gobierno. El predicamento en el que se encuentra Starmer revela la veleidad de los electorados y la influencia desmedida que las redes sociales ejercen sobre estos. Un primer ministro que no figura en los archivos de Epstein lucha por su supervivencia por haber nombrado a alguien que sí aparece en ellos.

En una perspectiva más amplia, una eventual caída de Starmer podría significar el fin del venerable modelo parlamentario de Westminster, herido de muerte tras el Brexit. La bancarrota política, tanto de laboristas como de tories, y el ascenso simultáneo del UK Reform Party o los Verdes parecen confirmarlo. Piénsese que si Starmer dimite, Reino Unido habrá tenido cinco primeros ministros desde fines de 2022, mientras que Italia sólo ha tenido una, en ese mismo periodo.