Los diputados plurinominales se van a quedar. No hay forma de que los grupos más radicales de Morena cumplan con la misión que les encomendaron de enterrar la pluralidad.
Esto es así porque ni el PT ni el Verde Ecologista se van a poner en manos del morenismo de tal manera que los haga difuminarse definitivamente. Saben de las veleidades de la dirigencia a la que todavía siguen, pero no a pie juntillas.
Es fundamental el papel de la sociedad, que, aunque hagan que no la ven ni la escuchan, sí saben en Palacio Nacional del costo que puede tener una reforma contracíclica y autoritaria. La quieren, por supuesto, pero esto no obsta para que no hagan los análisis de riesgo respectivos.
Por ello, vendrán ajustes a la forma de elegir a los pluris, porque la presidenta Claudia Sheinbaum dice que no hacen campaña.
Esto no es así, no en términos generales, porque son esos listados los que embarnecen las propuestas y mandan un mensaje de cómo sería el grupo parlamentario, de un determinado partido, si los ciudadanos los favorecen con el voto.
¿Cómo se logra esto? Es simple, hay que voltear la boleta y leer los nombres impresos, calcular que lo lograrán unos cuantos y decidir en consecuencia.
A veces hay sorpresas, como cuando Marcelo Ebrard no pudo entrar en la entonces Asamblea del Distrito Federal porque el PRI, su partido, tuvo un desempeño superior al pronosticado y se quedó sin posiciones plurinominales.
También hay situaciones que afectan al propio gobierno. Le ocurrió a Cuauhtémoc Cárdenas, quien tuvo que batallar con un grupo parlamentario en la Asamblea Legislativa, muy mal preparado, que no necesariamente le eran leales, ya que sus apuestas se quedaron fuera por el nivel de votos que alcanzó el PRD cuando ganaron la Jefatura de Gobierno.
Es más, si se atiende a la historia parlamentaria se verá, con claridad, cuál ha sido la utilidad de los diputados y senadores plurinominales, por no hablar ya de lo que significan para la vitalidad de la democracia y para corregir las distorsiones de un sistema predominante mayoritario, como es el nuestro, todavía.
Pero hay que ser cuidadosos, los de los plurinominales, la discusión en sus alrededores, su permanencia o no, puede ser una estratagema para ocultar cuestiones nocivas para la democracia, como la reducción del presupuesto público para el INE, el TEPJF y los partidos. La democracia no es un gasto, es una inversión, no está por demás recordarlo.
