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Secretaría de Calumnia y Propaganda

El desempeño de las secretarías de Economía, Salud y Educación durante el gobierno de López Obrador fue un completo desastre: crecimiento menor al 1%, 800 mil muertos por Covid, libros de texto saturados de ideología. La única secretaría que cumplió cabalmente su función fue la Secretaría de Calumnia y Propaganda, encabezada por Jesús Ramírez.

Con un presupuesto de 27 mil millones de pesos, la secretaría dirigida por Ramírez tenía la encomienda de calumniar a políticos de oposición, a periodistas e intelectuales. Se contabilizaron más de 100 mil mentiras de López Obrador en las “mañaneras”. Jesús Ramírez se encargaba de que esas mentiras se repitieran todo el día en noticieros y en las redes sociales. Utilizó el presupuesto público para manchar reputaciones utilizando granjas de bots y periodistas alquilados.

El éxito de Jesús Ramírez fue extraordinario: logró que la mentira se instalara en el centro de la vida pública mexicana. Dejó de importar la verdad. Se impusieron los “otros datos”. Las mentiras de López Obrador se repitieron en todos los medios miles de veces todos los días. Así funciona la propaganda. Las recurrentes mentiras de López Obrador permearon las mentes de millones de mexicanos semialfabetizados. Ramírez cumplió con su función: fanatizó a las masas y cubrió de lodo a los opositores. El manual de operaciones de la secretaría conducida por Ramírez fueron los libros de Joseph Goebbels.

El objetivo de la Secretaría de la Calumnia, dirigida por Jesús Ramírez, fue la concentración de poder en la persona del presidente, lo que lo convierte en un enemigo de la democracia. Ahora sabemos que sus funciones no se limitaron a difundir mentiras y calumnias. Utilizó, triangulando con Mario Delgado, el dinero sucio de Sergio Carmona, El rey del huachicol, para que Morena ganara por lo menos seis gobernaturas en 2021. Cómplice de López Obrador, Ramírez logró, mediante el fraude, la manipulación de la opinión pública y el uso masivo de la mentira, que Morena se convirtiera en la primera fuerza política del país. Ramírez puede estar muy orgulloso de su labor: logró aplastar la democracia en México.

Al llegar a la Presidencia, Sheinbaum anunció que cambiaría el formato de la mañanera y situó a Ramírez en una posición menor. Pocas semanas duró el cambio. Al comprender que no podría controlar la opinión pública, la mañanera volvió a sus usos y costumbres: falsos periodistas sembrando preguntas a modo, mentiras a pasto, ataques a los medios. Jesús Ramírez salió de las sombras. Sheinbaum revivió para su servicio la Secretaría de Calumnia y Propaganda. Con un añadido: ahora no se trata sólo de manipular la información sino de censurar a los periodistas valiéndose para ello de los nuevos jueces del acordeón.

La estrategia totalitaria se va cumpliendo paso a paso. Primer paso: conseguir a cualquier precio las mayorías legislativas. Segundo: someter al Poder Judicial. Tercero: una reforma electoral que cancele la posibilidad de la alternancia. Y cuarto: la censura en los medios de comunicación. Esta estrategia tiene en Jesús Ramírez a uno de sus principales operadores. No parece posible que la justicia se ejerza contra él. El sistema político morenista brinda impunidad y cobijo a los suyos.