...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Las tesis filosóficas de Marx (Arriaga)

Al ver toda la tragicomedia que se ha venido montando alrededor del cese de Marx Arriaga como director general de Materiales Didácticos de la SEP, queda muy claro en manos de quién dejó la 4T la elaboración de los libros de texto gratuitos y, de paso, en cuáles otras está la Secretaría de Educación Pública y, desde luego, el gobierno de la República (o lo que queda de esta).

Pasadas las escenas más cómicas –como esa en la que el defenestrado funcionario ensaya su ingreso al martirologio marxista y pide a un humilde policía, que parece el velador del lugar, que no tema, que lo espose, “que se atreva a llevar preso al autor de los libros de texto”; o aquella otra en la que, luego de los tamales y la barbacoa en su oficina, nuestro ideólogo “educador” reconoce que iban al frente de las tendencias en redes, hasta que llegó el san Valentín– sólo queda la acobardada actuación de un secretario de Educación Pública que tarda mucho en dar la cara y, cuando lo hace, indebidamente ofrece embajadas o consulados al exdirector en rebeldía (como si el servicio exterior fuera un baldío para los despojos de Morena), y la vergonzosa reiteración presidencial de que “los libros de texto no van a cambiar”, como tampoco la llamada Nueva Escuela Mexicana.

Mientras escribo esto, nuestro destituido Marx abandonó el atrincheramiento. Se llevó el cuadro de su tocayo de Tréveris y fue despedido por sus seguidores al grito de “¡Educación, primero, al hijo del obrero; educación, después, al hijo del burgués!” Muy pronto llegará a este despacho la compañera “indígena” que lo sustituirá en el cargo.

Ahora bien, es evidente que la ingrata cuarta transformación no está aquilatando correctamente el desempeño de este Makarenko mexicano y sus extraordinarias contribuciones teóricas a la “revolución de las conciencias” que proclamara el líder histórico de Morena.

Porque al “traidor” (Marx dixit) que encabeza la SEP, Mario Delgado, y a la (todavía) compañera presidenta, se les olvida que el pueblo bueno, representado por el “mejor presidente de todos los tiempos”, encomendó al buen Marx la edición de unos libros de texto antineoliberales que fueran la guía del proceso de cambio de mentalidad y politización del noble pueblo mexicano.

Podrán correr al funcionario, pero su ideario (es un decir, claro) se queda porque es ya parte inmanente de la cuarta transformación, uno de sus pilares ideológicos, por más que la señora presidenta y su huachicoleado secretario de Educación lo quieran ignorar.

Como muestra, aquí les dejo un pequeño repertorio de citas del camarada Marx, comentadas por un servidor:

  • “Leer por goce es un consumo capitalista”. Muy bien visto: es mejor leer por resentimiento o por obligación; además de que el apostolado revolucionario exige alejarse de todas esas lecturas que hablan del disfrute, la libertad, el placer, la pluralidad, el amor, la diversidad o la tolerancia.
  • “No son errores, son áreas de oportunidad” [Acerca de los errores en los libros de texto]. Genial respuesta que todos los erráticos funcionarios de la 4T –es decir, casi todos– deberían mandar enmarcar y poner en sus oficinas.
  • “El maestro debe ser un líder revolucionario, no un facilitador de contenidos”. Aguda interpretación de la XI Tesis de su tocayo alemán, quien dijo que los “los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.
  • “Si queremos un cambio real, debemos arrebatarle la educación a las élites y dársela al pueblo”. ¡Qué fina argumentación! Lo mismo pensaba el camarada Pol Pot. Y bueno, mientras se las arrebataba abrió millones de tumbas en Camboya.
  • “La educación no es para conseguir un empleo, es para formar ciudadanos críticos”. Se comprenden entonces que las normales populares y demás escuelas progresistas formen meros contingentes para las marchas y plantones.
  • “El sistema educativo actual es un fraude que sólo busca crear mano de obra barata para las maquilas”. Totalmente cierto. Por eso los funcionarios y dirigentes de Morena no mandan ni de chiste a sus hijos a la Nueva Escuela Mexicana y prefieren las escuelas privadas o, mejor aún, las del extranjero.
  • “No se trata de enseñar a sumar, sino de entender por qué sumamos”. Claro, las matemáticas “burguesas” no llegan al tema esencial de la pedagogía proletaria, “¿por qué sumamos?”
  • “Los libros de texto son la última trinchera de la soberanía nacional”. Sublime y humanista visión de la propaganda.
  • “Prefiero que me llamen autoritario a permitir que el neoliberalismo siga educando a nuestros hijos (...) Acepto mi destino si es por defender la pedagogía crítica”. Palabras para la historia de un auténtico mártir de la 4T, quien “diseñó los libros de texto desde el obradorismo”.