...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Contrarreforma electoral: ¿la cuarta será la vencida?

Cul-de-sac. Como lo recordó ayer en Reforma la doctora María Marván, académica, prestigiada consejera del original IFE y comisionada en el anterior Ifai, llegó finalmente la cuarta tentativa de contrarreforma política del régimen. En promedio, una por año. Y es probable que no sea ‘la vencida’: la lograda por el régimen. Se llegó a un callejón sin salida en el que, si los partidos aliados del régimen ceden, firman su sentencia de muerte. Mientras que doblar las manos ante ellos sería la opción más cara, de por sí gravosas, que le quedan al régimen. Pero todo puede suceder. La moneda (en sentido estricto, tratándose de estos marchantes) está en el aire. Cul-de-sac, le dicen los franceses. Literalmente, el culo de un saco, el fondo naturalmente sellado de un costal, en el que estos actores quizás todavía intenten encontrar -o abrir- algún secreto agujero de escape.

De dónde, a dónde. Vencidos los planes A, B y C de López Obrador, el D, de la presidenta Sheinbaum, se inscribe, como los anteriores, en la lógica y la experiencia de las dictaduras en formación. Mientras que las propuestas progresivas de reforma política suelen provenir de la sociedad y las oposiciones, las contrarreformas autoritarias vienen de liderazgos y pandillas en el poder.

Trascendencia. El todavía minoritario primer ministro Mussolini, de 1922, impuso a golpe de sobornos y asaltos de sus ‘milicias’ una reforma para tomar el control absoluto del Estado italiano con 25% de la votación. Hitler llegó en 1933 tras menoscabar la vida parlamentaria y se consolidó con sus reformas para anular las oposiciones. Y a principios de este siglo, Hugo Chávez impuso en Venezuela las reformas políticas que los perpetuarían en el poder. De allí, el detalle de la trascendencia del desenlace del proceso legislativo que iniciará el lunes el Congreso mexicano.