Este mismo otoño vacilante, este mismo año enfermo
Octavio Paz, Salamandra
Viernes de dolores. Con la Semana Santa -que hoy empieza para efectos prácticos- concluye el primer trimestre del año. Hubo desenlaces de batallas, pero no de las guerras en curso. Y sobran señales de que algo se prepara. Desde luego, en México, algo se esperaría de un régimen derrotado en sus dos últimos intentos (cinco en el septenio) de materializar sus intenciones de concentrar el poder en modo dictatorial.
Algo más terrible. En paralelo, algo más terrible de lo hasta hoy perpetrado por Trump, podría estarse fraguando a partir de la última exigencia de la Casa Blanca, de rendición incondicional de Irán, con un tono similar -así lo hizo notar ayer La Aurora- al del presidente Truman al exigir, en 1945, la rendición, también incondicional de Japón que, al no entregarla, recibió las primeras y, hasta ahora, las únicas bombas atómicas lanzadas de un país contra otro, en la historia universal.
Los parecidos. El parecido entre los lenguajes de dos presidentes de Estados Unidos separados 80 años en el tiempo es lo que haría pensar en que algo se prepara. Trump habló esta semana de atacar “con más fuerza que nunca” a Irán, si no se rinde de aquí al 6 de abril. Truman advirtió de un diluvio de destrucción “inédito” sobre Japón, igual para forzarlo a la rendición, que no llegó hasta después de recibir dos ataques nucleares.
La narrativa de Palenque. Y algo, seguro, se prepara en México ante la segunda derrota del mes y la quinta del septenio en su afán de seguir desfigurando la organización y el funcionamiento del Estado con reformas a la Constitución provenientes de la narrativa de Palenque.
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