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Caída de la inversión y del consumo marcan el desplome de la economía mexicana

En febrero la inversión egistró una caída anual de 3.58%, su mayor retroceso desde noviembre de 2025, acumulando además 18 meses consecutivos de contracción

La economía mexicana está en su peor momento de estancamiento y retroceso. Al cierre del primer trimestre de 2026, los pilares del crecimiento —la inversión y el consumo— muestran señales de agotamiento que han llevado al Producto Interno Bruto (PIB) a una contracción anual del 0.8%, desvinculándose del dinamismo que aún mantiene la economía de Estados Unidos, que se expandió 2.0% a tasa trimestral anualizada.

La Inversión Fija Bruta, considerada el motor del crecimiento a largo plazo, suma ya 18 meses con una tendencia a la baja. En febrero registró una caída anual de 3.58%, su mayor retroceso desde noviembre de 2025, acumulando además 18 meses consecutivos de contracción.

La inversión fija bruta mide el gasto destinado a maquinaria, equipo y construcción, es decir, aquello que permite ampliar la capacidad productiva del país. Cuando este indicador cae de forma prolongada, no solo se afecta el crecimiento presente, sino que se compromete el potencial económico de los próximos años.

El periodo actual ya se perfila como uno de los más prolongados de debilidad en inversión desde el ciclo negativo observado entre noviembre de 2018 y febrero de 2021, cuando se registraron 28 meses consecutivos de caídas.

Sin embargo, a diferencia de aquel episodio —marcado por la incertidumbre política y posteriormente por la pandemia—, el contexto actual combina múltiples factores internos que profundizan el estancamiento.

Consumo a la baja y subejercicio en el gasto público

Por otro lado, el consumo privado, que tradicionalmente rescataba las cifras de crecimiento, ha entrado en una fase de enfriamiento. En enero de 2026, el gasto de los hogares sufrió su peor caída mensual en años (-1.6%), tendencia que continuó en febrero con un descenso adicional del 0.5%.

La brecha entre el mercado interno y el externo se amplió notablemente : mientras que la demanda de bienes nacionales cayó un 1.6% anual, el consumo de bienes importados creció un 11.7%. Este fenómeno, sumado a una inflación que repuntó al 4.59% en marzo, está erosionando el poder adquisitivo de las familias mexicanas y presionando el déficit comercial.

Al mismo tiempo, la construcción, un sector intensivo en empleo y motor de crecimiento interno, se desplomó 8.6%.

El frente fiscal tampoco ofrece un contrapeso. El gobierno federal registra un subejercicio de 252 mil millones de pesos, lo que implica que recursos presupuestados no están siendo ejercidos en un momento donde el gasto público podría actuar como estímulo para la actividad económica.

Esta falta de ejecución limita la capacidad del Estado para compensar la debilidad del sector privado.

En conjunto, los datos apuntan a un problema más profundo que una simple desaceleración. La economía mexicana enfrenta un escenario donde los tres motores tradicionales del crecimiento —inversión, consumo interno y gasto público— están fallando simultáneamente.

La inversión no está generando nueva capacidad productiva, lo que compromete la competitividad futura. El consumo, lejos de impulsar a la industria nacional, se canaliza hacia importaciones. Y el gasto público, en lugar de dinamizar la economía, permanece rezagado.

Este entorno plantea un riesgo claro: la consolidación de un estancamiento estructural, en el que el crecimiento bajo deje de ser coyuntural para convertirse en una condición persistente y de largo plazo.

De mantenerse esta tendencia, México podría enfrentar un periodo prolongado de bajo crecimiento, con efectos directos en empleo, productividad y bienestar. El problema, advierten especialistas, ya no es solo cuánto crece la economía, sino si tiene las condiciones para crecer en el futuro.

Coparmex exige certeza jurídica

Respecto a estas cifras oficiales, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) exigieron que el gobierno fortalezca la certeza jurídica, la seguridad y la confianza para invertir.

El organismo patronal que aglutina a más de 36 mil empresarios y empresas afiliadas en todo el país, responsables del 30% del PIB nacional y de 4.8 millones de empleos formales,reconoció que si bien, hay avances en simplificación regulatoria y agilización de trámites, es “indispensable complementar acciones que den estabilidad a las empresas y reduzcan la incertidumbre”.

El organismo señaló que la inseguridad sigue siendo uno de los principales obstáculos para el crecimiento económico. De acuerdo con datos de #DataCoparmex 2025, el 46.8% de sus socios ha sido víctima de algún delito, mientras que casi la mitad enfrenta complicaciones administrativas que afectan su operación.

Por ello, insistió en que garantizar seguridad, justicia y paz “no es un elemento accesorio”, sino una condición esencial para atraer inversiones y consolidar el desarrollo económico del país.

También alertó que, en medio de un entorno de bajo crecimiento e incertidumbre, cualquier confrontación política con Estados Unidos podría afectar la estabilidad económica y debilitar aún más la inversión en México.

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