El "delito" de la cantante Parastoo Ahmadi fue haber publicado un concierto virtual en YouTube donde aparece sin el velo islámico y con los hombros descubierto. El concierto se subió en 2004 y ha acumulado millones de vistas
El "delito" de la cantante Parastoo Ahmadi fue haber publicado un concierto virtual en YouTube donde aparece sin el velo islámico y con los hombros descubierto. El concierto se subió en 2004 y ha acumulado millones de vistas

La cantante iraní y directora de cine Parastoo Ahmadi fue condenada a recibir 74 latigazos, además de una prohibición de dos años para ejercer actividades artísticas y salir del país, tras protagonizar un concierto difundido por YouTube en el que apareció sin el velo obligatorio impuesto por las autoridades de Irán.
La sentencia alcanza también a varios integrantes del equipo que participó en la producción del espectáculo, realizado en diciembre de 2024. Durante la presentación, Ahmadi interpretó un repertorio musical acompañada por otros músicos en un escenario de estilo tradicional, en una actuación que posteriormente acumuló millones de reproducciones en internet.

De acuerdo con medios iraníes, el Tribunal Penal Provincial de Qom consideró que los artistas atentaron contra la decencia pública mediante la producción y difusión de contenido considerado inmoral. Tras el concierto, los participantes fueron detenidos y posteriormente liberados bajo fianza mientras continuaba el proceso judicial.
El caso ha provocado una ola de críticas dentro y fuera de Irán. La condena se conoció poco después de que Estados Unidos alcanzara un acuerdo con la República Islámica, un contraste que algunos observadores han señalado al recordar que, mientras Teherán mantiene negociaciones internacionales, continúa aplicando severas sanciones contra mujeres que desafían las estrictas normas sociales y culturales del país.
La legislación iraní prohíbe a las mujeres cantar en solitario ante audiencias públicas y les exige cumplir códigos de vestimenta que incluyen el uso obligatorio del velo y no mostrar los brazos. Para organizaciones defensoras de los derechos humanos, este tipo de castigos refleja la discriminación sistemática que enfrentan las mujeres en la nación persa, donde las restricciones sobre la expresión artística y la libertad personal siguen siendo motivo de controversia internacional.
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