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Carney, su discurso y México

Son muchas las voces mexicanas expresando admiración y envidia por el discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney. Elogian la seriedad del orador, su trayectoria gubernamental y, evidentemente, el contenido del discurso. Se pasa por alto lo más importante: un discurso como ese no se improvisa ni es resultado de la inspiración de un escritor.

Es la consecuencia de una deliberación seria dentro y fuera del gobierno canadiense. Un par de años antes de la elección presidencial estadounidense de 2024, leí en la prensa canadiense la propuesta de crear un grupo de discusión para el análisis de escenarios en caso de la victoria de Donald Trump. Se trataba de evaluar y proponer cursos de acción para Canadá en caso de enfrentar coyunturas críticas ante el regreso del trumpismo al poder. Propuesto por numerosos periodistas, el grupo incluiría empresarios, representantes de sindicatos, académicos, científicos, intelectuales, especialistas en la relación bilateral Canadá-EU, miembros del gobierno y de la oposición. Formal o informalmente, institucional o no institucionalmente, uno o varios grupos similares existieron. Esto habla de un país serio y de todo lo que precisamente México no hizo.

Por más que numerosos especialistas advirtieron, todavía durante el sexenio de AMLO, que Trump podía volver a ganar, el obradorismo hizo cuentas alegres, suponiendo que bastaría con la simpatía entre los dos mandatarios para mantener una relación cordial. No solamente no sucedió eso, sino que todavía en el gobierno de Biden, se autorizó un operativo que se pasó la soberanía mexicana por el arco de triunfo y secuestró a un narcotraficante (El Mayo) sin que el gobierno de México siquiera se enterase.

Vista la crisis internacional en la que está inmerso el mundo actualmente, ¿no sería conveniente reconocer que a México le faltan grupos de discusión del tipo arriba descrito? Ante la circunstancia actual valdría la pena que nacieran no uno sino varios grupos mexicanos, algunos gubernamentales y otros de la iniciativa privada, analizando escenarios para México en el nuevo entorno internacional. En los próximos meses y años, nuestro país enfrentará desafíos sin precedente para buscar acomodo en el nuevo orden internacional.

Estoy cierto que espacios como La Aurora servirán para abrir una deliberación pública en torno a estos temas. De ahí que agradezco profundamente la oportunidad que me brinda Pablo Hiriart de dialogar con los lectores de este medio. Primero Dios, aquí estaremos cada jueves con una perspectiva interméstica (una mezcla de lo internacional y lo doméstico) de la coyuntura que atraviesa nuestro país.

Los mexicanos enfrentamos una transición a un régimen crecientemente autoritario, que con su reforma electoral pretende la reducción del pluralismo político. Eso no ocurre en el vacío, sino en un escenario internacional adverso y crecientemente dominado por autocracias, dictaduras y avance del populismo.

La defensa de los valores liberales cobra mayor valor cuando se hace desde una posición de desventaja. Cuando se está en el poder, cualquiera puede ser liberal. Cuando hay que enfrentar al poder, el liberalismo adquiere su verdadera trascendencia. Hablarle con la verdad al poder en cualquiera de sus manifestaciones es el distintivo del periodismo liberal. Eso intentaremos en este espacio.

Gracias Pablo Hiriart por la oportunidad.