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Ciudadanizar la política

La política mexicana ha cambiado y urge construir un nuevo mapa para ubicar en dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos como país. Habrá que hacerlo, porque se tiene la sensación de que solo retrocedemos.

La democracia ha perdido vigencia, se observa baja calidad en los políticos y un marcado deterioro en todos los ámbitos de la sociedad. 

¿Es México un país conservador o progresista? Algunos afirman que es de izquierda, pero es difícil precisarlo. Por ejemplo, la política social de entregar dinero directamente a la gente es algo que durante muchos años postuló Milton Friedman, defensor acérrimo del neoliberalismo y del libre mercado. 

La decisión gubernamental de desmantelar a los organismos autónomos y de participación ciudadana, tampoco definen al actual gobierno como demócrata.

Entonces, ¿qué es el gobierno de México? ¿En qué parte del mapa político se encuentra?  No es socialista ni capitalista, ni de izquierda ni de derecha. Tampoco nacionalista ni demócrata. ¿Entonces?

Por lo pronto, la democracia mexicana está siendo severamente cuestionada porque no hay suficiente crecimiento económico.

Las instituciones públicas viven una etapa de enorme deterioro y, aun así, toman decisiones económicas y jurídicas que van en contra del interés mayoritario. Hay desencanto hacia la actual situación en que se encuentra el país.

El gobierno de Sheinbaum, aunque está legitimado por votos, no presenta buenos resultados en el ejercicio del poder. En los tiempos actuales, la política no genera los resultados que se esperan se ella.

Queda claro, entonces, que los procesos electorales no han sido suficientes para poner en marcha nuevas etapas en el desarrollo nacional. México no avanza en su democracia, ni en su economía. Tampoco en seguridad pública, ni en la administración de gobierno.

Es evidente que está fallando la vía política. Se carece de mecanismos para dirimir controversias. También para debatir y generar acuerdos. Existe escasez de ideas, pero también de conductas y actitudes conciliadoras. 

En realidad, no falla la política sino los políticos. Quienes hoy están en el escenario parecen no entender su función ni su responsabilidad. Están en el poder, pero ignoran qué es y para qué sirve la política. Por eso el país se encuentra paralizado y en preocupante deterioro.

En el México de hoy, predominan posicionamientos que atentan contra el progreso y el desarrollo.

La transformación nacional se interpreta como el regreso al pasado y la promoción de fracturas sociales. Esta circunstancia erosiona todo lo público y debilita a la política como mecanismo para lograr consensos sociales. Se erosiona la democracia representativa y se menosprecia la participación ciudadana. Éste es el verdadero peligro para México. 

Es necesario repolitizar la vida pública y reconstruir la cohesión social. La política tiene que cambiar: si no la utiliza el gobierno, entonces deberemos ciudadanizar la política.

Ya tuvimos la experiencia de un sexenio perdido, y hoy estamos expuestos a un nuevo fracaso cuyas consecuencias serían aún más dañinas. Ninguna persona, familia, empresa, o entidad, quedaría al margen de un mayor deterioro.