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Comunicación de crisis y vulnerabilidades nacionales

Manejo. Va un primer análisis de los medios -y de la comunicación institucional- en el tratamiento de las trampas de aspirantes a ingresar la UNAM y del rol de las organizaciones delincuenciales que vendieron el instrumental para el fraude. En su titular principal de este martes, La Jornada subraya el mensaje del rector Leonardo Lomelí, con una estrategia de comunicación de crisis poco común aquí. No oculta, no niega, ni minimiza las irregularidades a la vista del primer examen digital de admisión. Y se niega a normalizarlas. El diario consigna las decisiones para corregir los desvíos y devolver la certeza al proceso. También registra la decisión institucional de ponerse del lado de los aspirantes que estudiaron y se prepararon.

Ángulos. Reforma recoge la “molestia” estudiantil por la incertidumbre de la situación. Sólo que, en su titular principal, este diario concentra esa molestia “contra la UNAM”, institución más bien entre las víctimas, que perpetradora del fraude. A su vez El Universal aporta en sus ocho columnas un ángulo indispensable para la ventilación de otra causa de la crisis: la vulnerabilidad tecnológica nacional, con el hallazgo periodístico de que la empresa proveedora de los servicios para realizar la prueba cuestionada, también sirve al INE y a otras instituciones del Estado.

Acatar el no acatar. En efecto, tenemos dos asignaturas reprobadas. Una, de orden tecnológico: la impreparación para encauzar las posibilidades abiertas por la IA, al tiempo de prever las desviaciones que propicia su uso negligente delincuencial. La otra, de orden cívico moral, en peores condiciones, por estos casi ocho años de prédica del régimen contra el respeto a la ley. Porque los dictados del “no me vengan con que la ley es la ley" y el "no cumplas la norma" aparecen hoy acatados en plenitud por los causantes de esta crisis.

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