Dudas del referéndum ‘consagratorio’. Todo confluye en algunos de los contendidos informativos más trascendentes de las últimas horas. La banalidad del mal con que se recibe el plan B de la presidenta Sheinbaum, y la cantidad de trampas y candados dirigidos a asegurar la prolongación del régimen. Sobresale la determinación de anticipar un referéndum revocatorio, vislumbrado como consagratorio por el poder en las megaelecciones de 2027, con miles de puestos en juego, empezando por 17 gobernaturas de los estados. En realidad, es un recurso dudosamente infalible -el de llevar el estandarte con la figura presidencial a la cabeza de sus candidatos, como el de la Virgen de Guadalupe del padre Hidalgo. Pero en las actuales circunstancias -y las que se dejan ver para el año próximo- es más realista el cálculo del oficialismo de que la maquinara partidista del régimen le lleve boletas de consagración a la presidenta, que la presidenta ayude a llevarle votos a los suyos, dados los saldos negativos que se acumulan en el septenio y sus efectos en el futuro próximo. Pero para eso estaría el avanzado plan B: para el control de los organismos, los procesos y los resultados electorales.
Deterioro familiar. Es el caso de una serie de datos y análisis contenidos en la información de primera plana de este miércoles, a cargo de economistas de prestigio, como Fausto Hernández Trillo, exdirector del Trimestre Económico del FCE, en el sentido de que el ingreso promedio por habitante provocará el año próximo un deterioro en el poder adquisitivo de las familias, debido a la acumulación de aberraciones, improvisaciones e imprecisiones del septenio.
