...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Cuba con Trump y los Castro

Cuba, como la conocemos, arruinada y aguerrida, podría estar viviendo sus últimos días, aunque para transitar a zonas inciertas.

En la Casa Blanca no quieren un cambio radical de los grupos en el poder en La Habana, sino del sistema económico y de las posibilidades de negocio.  

Es un poco el esquema que implementaron en Venezuela, donde los chavistas descolgaron los cuadros del presidente Nicolás Maduro y ya están ocupados en su propia permanecía y en la utilidad que puedan significar para la CIA.

La captura de Maduro demostró que los reflejos nacionalistas son más discursivos que operativos, y que la enorme corrupción en el entorno del Palacio de Miraflores aceitó una caída suave del líder, atrapado por un comando y llevado a una corte en Estados Unidos.

De acuerdo con Usa Today, para los cubanos se está explorando una salida para Miguel Díaz-Canel y un acuerdo de respeto para Raúl Castro y sus familiares.

Esto significaría la atenuación de algunas restricciones, las de viajes a la isla, las de suministros de petróleo, pero sobre todo donde impere una lógica que atienda a los negocios de Estados Unidos.

En Usa Today, uno de los diarios de mayor alcance, no dan mayores detalles, pero apuntan que el encargado de las negociaciones es el secretario Marco Rubio, quien, además, tiene un gran interés en el tema y en su desarrollo.

Como tantas cosas, este tipo de exploraciones pueden ser solo eso, esbozos de salida a una crisis que ya era profunda, pero se volvió catastrófica cuando montó un bloqueo que impide la entrada de petróleo y combustibles, a la que, conviene no olvidarlo, se sumaron Pemex y el gobierno de México.

Trump, con el estilo mafioso que lo caracteriza, ha dicho que existe el camino difícil y el fácil.

El primero está operando, pero puede arreciar; el segundo, como un pacto, quizá más producto de su imaginación y de una idea idílica de la Cuba anterior a la Revolución, que ya no se ajusta a la realidad y mucho menos a la entereza que caracteriza a los cubanos, capaces, ellos también, de toda clase de sorpresas.