El choque. En un artículo publicado en El Universal, casi 50 años después de la aparición del libro de Carlos Monsiváis, Días de guardar (1970), José Woldenberg lo describió como “un collage, un mural recargado sobre los cambios culturales (y las inercias) que modelaban (en la década de 1960) un nuevo espacio público e inéditas sensibilidades sociales”. A fin de cuentas -explicaba en 2020 el presidente de aquel IFE de la transición a la democracia de 2000- “la modernización… generaba conductas, modos de ser, aspiraciones, que (en los 60) chocaban con un mundo institucional y unas costumbres petrificadas, insensibles y aparentemente inexpugnables”. En este punto y en estos días de guardar, los amigos y conocidos del intelectual más notable de la izquierda mexicana seguimos haciéndonos preguntas sobre la posición que hubiera mantenido ante el actual septenio si no hubiera muerto en 2010.
Aeropuerto. Publicado el texto de Woldenberg cuando apenas corría el segundo año de López Obrador en la Presidencia, éste ya le había declarado la guerra reputacional, con la incontestable fuerza de la propaganda oficial, a todos los poderes y órganos constitucionales autónomos. Pero la captura de la mayor parte de ellos se la dejó a su sucesora. No obstante, desde su primer día de su gestión ya había dado el golpe con que inició el desastre: el golpe auto infligido e infligido al país de la destrucción del nuevo aeropuerto metropolitano en construcción, que hoy nos podría haber ahorrado algunas de las vergüenzas que nos depara el Mundial. ¿Cómo hubiera reaccionado este viajero frecuente y crítico del vetusto aeropuerto actual, a la atrocidad de haber hundido el nuevo, a costa de la seguridad de las personas, del desarrollo del país y de las afligidas finanzas públicas que siguen pagando por este acto de insania política y administrativa? Continuará...
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