Una de las características de los países que actualmente presentan tasas de crecimiento significativas resultado de transformaciones estructurales de sus economías, las cuales permitieron su integración exitosa a los mercados globales, es el esfuerzo educativo y de formación de recursos humanos, como el apoyo a la investigación e innovación para desarrollar nuevos sectores líderes de su economía.
La estrategia de desarrollo como política de Estado contempló, con una visión de largo plazo, a la educación superior, a la investigación, la ciencia y la tecnología como elementos centrales de transformación económica. El ejemplo son las economías asiáticas, hoy a la cabeza del crecimiento y ejemplo de mejoría en las condiciones de vida de buena parte de su población.
En México la educación superior depende de los recursos federales, teniendo como eje a la Secretaría de Educación Pública y recursos de otras dependencias federales como Defensa y Marina, SHCP (con las nuevas universidades), o ramos como los de aportaciones federales. En términos reales, de 2018 a 2026, los recursos de toda la Administración Pública Federal (APF) para educación crecieron 13.3%, pero para la educación superior (licenciatura) solo lo hicieron en 0.9%. De la SEP dependen centralmente universidades federales, estatales, tecnológicos, institutos y centros de investigación; en el periodo referido el aumento real del presupuesto de la dependencia fue de 28.7%, exclusivamente para educación el incremento fue de 31.9%; sin embargo, nuevamente para la educación superior (licenciatura), el crecimiento solamente fue de 0.8%, mientras que en posgrado se observa una caída de (-)8.4%. En el mismo sentido, el presupuesto para ciencia, tecnología e innovación de la APF cayó 11.0% y el de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (antes Conahcyt) se redujo en (-) 5.3%. Esto revela el valor y papel actual de la educación superior.
El presupuesto de la SEP refleja el apoyo a la educación básica que, vía becas, incrementó su participación de 15.1% en 2018 a 30.1% en 2026, a costa de la media superior, licenciatura y posgrado. Retomar y garantizar el crecimiento exige tener claridad en la economía a construir y otra estructura del presupuesto educativo.
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