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El caso Rubén Rocha: lo que el poder no pudo ocultar

Rubén Rocha ya no es gobernador de Sinaloa. Pidió licencia temporal, pero será definitiva, porque no hay modo de que regrese al cargo sin profundizar una crisis que todavía está en ascenso.

Su futuro, por ello, es incierto, y aunque mantiene apoyos de importancia, éstos no necesariamente serán permanentes.

Para el gobierno de México es una encrucijada, un momento de decisiones que moldearán el futuro, ya no como quisieran, sino como el propio contexto lo permita.

Los alcanzó el pasado, porque las acusaciones del Departamento de Justicia contra Rocha Moya y sus cómplices tienen una fecha de inicio: las elecciones de 2021.

Sí, aquella jornada espeluznante en que candidatos, operadores y militantes del PRI fueron amedrentados desde días previos a las votaciones. Los testimonios son diversos.

De ahí vendría el acuerdo con los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, para consolidar la protección que requieren sus negocios.

Seguiría, por supuesto, la consolidación de toda una maquinaria operada desde la fiscalía del estado, las policías al servicio del cártel de Los Chapitos, la eliminación de sus rivales y el anticipo de información para evitar los operativos y las búsquedas en su contra.

Dan cuenta también del asesinato de un informante de la DEA, asunto de la mayor relevancia, por las penas de prisión que pueden ir aparejadas a ese hecho. 

Esa es la historia que se cuenta en los documentos con los que se solicita que Rocha Moya y sus cómplices sean detenidos para ser llevados a una corte en Nueva York, porque un gran jurado quedó convencido de que hay materia para el juicio.

Como en otros casos, los ficales de Estados Unidos no presentan pruebas documentales respecto a las acusaciones, pero éstas suelen ventilarse en el juicio y ya ante un jurado, donde se define lo que ocurrirá con los imputados, si son culpables o inocentes.

Se puede argumentar que no es suficiente para entregar a los inculpados, pero esto tendrá un costo elevado y profundizará la percepción de que no se quiere combatir al crimen organizado.

¿Cuánto vale y qué sabe Rocha Moya? Quizá ahí radique el nudo fundamental de este inquietante asunto.

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