La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este domingo en Palacio Nacional un plan de fortalecimiento para la industria cinematográfica nacional con apoyos e incentivos, como el 30% del ISR
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este domingo en Palacio Nacional un plan de fortalecimiento para la industria cinematográfica nacional con apoyos e incentivos, como el 30% del ISR

El cine mexicano regresó este domingo al centro de la conversación pública desde Palacio Nacional. Frente a una comunidad artística que llenó el Salón Tesorería —entre ellos Arcelia Ramírez, Karina Gidi, María Rojo, Julieta Egurrola, Leticia Huijara, Bruno Bichir, Jesús Ochoa, José María Yázpik y Roberto Duarte—, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan integral para fortalecer la producción cinematográfica y atraer inversión extranjera.
La oradora fue Salma Hayek, quien se refirió a la situación del cine mexicano a lo largo de los años. “Creo que el cine estuvo abandonado por mucho tiempo”. La actriz y productora sostuvo que la industria sobrevivió gracias a la resistencia del talento mexicano, que logró crecer “a pesar de la completa falta de apoyo”, y agregó “lo que no teníamos era esta presidenta”.
Hayek no se calló y habló de los "moches" que se piden a las producciones, "perdón, pero a diferencia de otras veces que me medio me he metido con cosas de gobierno. Dicen ¿Y qué hay para mí? Y yo qué?". Al hablar de lo que los gobiernos piden a quienes quieren filmar una película en algún estado. Y agregó que con su producción actual “sentí un grupo de mujeres que decían: ¿qué hay para México?”, en referencia a las gobernadoras de Veracruz y Quintana Roo.
El mensaje no fue menor. Durante el sexenio anterior, la desaparición de fideicomisos y los recortes presupuestales marcaron la relación entre el Estado y la comunidad cinematográfica. Hoy, el discurso cambió de tono: se habló de incentivos, atracción de inversión y reglas claras para que filmar en México deje de ser una hazaña financiera.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, detalló que el nuevo esquema contempla un incentivo fiscal de entre 17.5 y 30 por ciento del Impuesto sobre la Renta (ISR) sobre el gasto ejercido en territorio nacional, con un tope de 40 millones de pesos por proyecto. El estímulo —que se publica este lunes en el Diario Oficial de la Federación— aplicará a largometrajes de ficción y animación, documentales, series y procesos de postproducción, con montos mínimos diferenciados según el formato. Uno de los requisitos clave será que al menos 70 por ciento de la proveeduría sea nacional.
El plan también incluye reservar 10 por ciento del tiempo de exhibición en salas y plataformas para producciones mexicanas, prohibir el uso de imagen, rostro o voz de actores mediante inteligencia artificial sin consentimiento y compensación justa, crear un fondo para obras en lenguas indígenas y destinar recursos a creadores fuera de la Ciudad de México, con el objetivo de descentralizar la industria.
“Mi primer largometraje es una carta de amor a México. Cuando quise venir a hacer mi película a México no podía conseguir el dinero, me lo daban si me iba a cualquier otra parte menos México. ¿Y cómo se le hace una carta de amor a México y se filma en Australia o República Dominicana o en Colombia? Claro, es porque todos estos países tenían estos incentivos que nosotros no teníamos y que esta comunidad ha intentado varias veces conseguir a través de los años”, mencionó.
Sheinbaum subrayó que el objetivo es que las producciones internacionales no lleguen “con todo y se vayan”, sino que contraten talento mexicano en todos los oficios del cine.
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