Chetumal, QRoo.- Gran escándalo desató en México el conversatorio que realizó el pasado 21 de septiembre el Senado de la República por la eliminación del ascenso y descenso en el futbol mexicano.
Tocó las fibras de los dueños del futbol que, por décadas, abusan y corrompen al deporte más popular del país, empresa privada sí, asociación civil también, pero obtienen prebendas y recursos públicos.
Son muchos los casos, desde estadios, hasta patrocinios que, lo mismo favorecen a los clubes que a las televisoras y otros medios de comunicación involucrados, directa o indirectamente.
La narrativa de los dueños del futbol y sus defensores, periodistas, medios de comunicación, algunos futbolistas, es que es injusto que el gobierno les pida cuentas; pero enfrentan sospechas por monopolio y abuso del poder.
Señalan invertir mucho dinero y no lo quieren perder por una mala administración o campaña de su equipo que derive en un descenso; se sienten reyes por emprender con el deporte de las patadas.
Pero recordemos, el futbol en México, desde su génesis, es con ascenso y descenso, decenas de equipos subieron a la máxima categoría y otros la perdieron, hasta desaparecer totalmente.
La Liga Mexicana de Futbol inició su primer torneo oficial como amateur en 1902, con cinco equipos:
Orizaba Atletic Club.
Pachuca Atletic Club
Reforma Atletic Club
México Cricket
Club, British Club
Tres estados involucrados: Veracruz, Hidalgo y la Ciudad de México.
Posteriormente, en 1943, se funda la Liga Mexicana de Futbol, con 10 equipos.
Club América, activo.
Club Atlante, recientemente activo tras 10 años de ausencia.
Atlas Futbol Club, activo.
Club Deportivo Guadalajara, activo.
Asturias Futbol Club.
Real Club España.
Club Deportivo Marte.
Moctezuma de Orizaba.
Asociación Deportiva Orizabeña, ADO.
Tiburones Rojos de Veracruz, desafiliado de una manera escandalosa y poco clara.
De nuevo, Ciudad de México, Veracruz y se incorpora Guadalajara. Estaba en formación la liga, entraban y salían, no generaba lo que hoy genera este deporte, millones de dólares, por ello no era codiciada.
Hoy, un grupo de personas, empresas, la secuestró, dicen que temen perder su dinero por descender, pero no formaron la liga, no fueron parte de su génesis, no invirtieron tiempo, dinero y esfuerzo.
Ellos cobran muchos millones de dólares por la formación de jugadores, pero no pagaron por la formación de la liga profesional del futbol; dos o tres son fundadores, los otros, arribistas, pero con poder.
Un poder que corrompe, que desafilia, acaba con equipos, jugadores, patrocinadores o todo aquel que le represente competencia. A parte de cobrar a jugadores para debutarlos, los doble contratos, etc.
No quieren que entre el gobierno a regularlos, pedir cuentas; son empresas privadas, aseguran; pero muchos de esos equipos reciben recursos de las federaciones deportivas.
Muchos no tienen estadios propios, en cambio, si obligan a los del ascenso a contar con ellos, con capacidades mayores a los 20 mil aficionados; quieren que tengan estructuras deportivas y finanzas sanas, libres de sospechas de lavado de dinero y narcotráfico que ni ellos garantizan.
Clubes como Pachuca, Puebla, Querétaro, Mazatlán en su momento y Necaxa, utilizan estadios pertenecientes a estados o municipios, ya sea “rentados” o mediante comodatos, al no contar con ellos.
Actualmente tres pertenecen a gobiernos de los estados: Hidalgo, Puebla y Querétaro, Mazatlán fue vendido al Atlante que no tiene estadio y Necaxa, que juega en el municipal de Aguascalientes.
Es la primera vez en la historia que el gobierno mete las narices en el futbol y, rápidamente, brincaron los dueños y sus compinches; la liga nacional es reflejo de su gobierno, desacreditado y corrupto.
La narrativa es que, la liga y su federación son empresas privadas; sin embargo, al recibir recursos y privilegios de gobiernos y recientemente detectados manejos monopólicos, debe entrar al escrutinio público.
Más allá de ser injusto cancelar el ascenso y descenso, que fue el tema clave en el salón de la Comisión Permanente del Senado, donde participaron futbolistas, periodistas, entre otros personajes, está la transparencia.
Leones Negros, Atlético Morelia, Cancún FC, Mineros de Zacatecas y La Paz FC, equipos de ascenso, involucraron al Senado tras ser engañados por la FMF y bateados por la FIFA y su árbitro, el TAS.
La eliminación del ascenso y descenso afecta incentivos de competencia, desarrollo profesional de futbolistas, con afectaciones en los ámbitos económico, social, deportivo y laboral.
Ahora, vemos actos posiblemente constitutivos de delitos, que ninguna autoridad gubernamental tomó en cuenta, pese a los millones de dólares y evasión de impuestos en algunos casos existentes.
El conversatorio buscó propuestas para un sistema de competencia abierto, sostenible, transparente y financieramente viable, al que no acudieron los dueños, por cierto, y abrió la caja de pandora.
Se sabe que el futbol mexicano profesional sería investigado por la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), con la finalidad de determinar si existen prácticas monopólicas; le adelantamos que existe eso y más. Una corrupción que rebasa lo inimaginable.
Fue el pasado 14 de septiembre cuando se abrió oficialmente la investigación con el expediente IO-001-2026, con la publicación oficial en el Diario Oficial de la Federación, al existir elementos suficientes.
En 2020, durante la pandemia de Covid-19, se determinó suspender por cinco años el ascenso y descenso deportivo; pero todo cambió en julio de este año, cuando la Liga MX publicó su reglamento y mostraba la abolición definitiva de ambos.
Dicen los dueños querer convertir un circuito cerrado similar al de otras ligas como la MLS estadounidense; pero ellos nacieron con ese modelo, México no, y funciona tan bien, que reditúa mdd.
Al final del conversatorio surgió la iniciativa para reformar la Ley General de Cultura Física y Deporte, con el objetivo de establecer mecanismos permanentes de ascenso y descenso en las estructuras deportivas profesionales que cuenten con dos o más categorías.
Fue presentada por senador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda. Busca que la movilidad entre divisiones esté basada principalmente en los resultados obtenidos en competencia y que las reglas para determinar quién asciende, desciende o permanece en una categoría sean públicas, claras y transparentes.
Pero, además, el futbol mexicano, su estructura “empresarial”, se investiga por actos monopólicos. Vaya, empresarios quieren hacer negocio con dinero de todos, menos arriesgando el suyo, claro.
Lo sabrán algunos equipos muy bien, sobre todo aquellos que los gobiernos les pagaban todo, incluso las nóminas.
Los leo.
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