El anuncio de la SHCP de que el crecimiento de los ingresos del gobierno federal en enero del presente año fue de 8.6% anual y, particularmente de los ingresos tributarios de 11% anual, es importante en virtud de las crecientes necesidades de recursos que se tienen. Al mismo tiempo, comienza a reflejar los cambios realizados en algunos impuestos y en las herramientas de que dispone el SAT.
La SHCP reconoce crecimientos reales de 13.5% en el impuesto sobre la renta, de 1.4% en el IVA y, de 18.8% en el impuesto especial sobre producción y servicios. La Ley de Ingresos y la Miscelánea Fiscal para 2026 establecieron aumentos y nuevos impuestos en el rubro de tabacos labrados y otros productos con nicotina, en el de bebidas saborizadas y en los juegos con apuestas y sorteos.
El encarecimiento en este tipo de productos afectó el valor de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI). En enero, en el ámbito rural, los refrescos de cola y de sabores fueron los de mayor incidencia en el aumento del costo de la canasta alimentaria y en el urbano fueron el segundo de mayor peso. El impacto inflacionario era esperado. Las necesidades de ingreso obligan a agotar todos los espacios fiscales para recaudar más. Por ejemplo, si los 649,082 millones de pesos obtenidos en enero se destinaran a un solo fin, no alcanzarían a cubrir los 987,160 mdp que requieren para este año todos los programas sociales prioritarios y todavía se quedarían cortos para cubrir los dos más importantes, la pensión para el Bienestar de las personas adultas mayores y la beca universal de educación básica Rita Cetina.
Los “irreductibles” del gasto generan una gran presión sobre las finanzas públicas. De 2018 a 2026 los ingresos presupuestarios (sin financiamiento) crecieron 24.0% en términos reales, mientras que el presupuesto creció en 31.1%. La brecha ingreso- gasto representa 17% del ingreso presupuestario. ¿Ello revivirá el debate interno del gobierno sobre la reforma fiscal?
