La presentación del paquete económico define las prioridades de gobierno para el siguiente año fiscal. En los últimos años la Ley de Ingresos y el presupuesto vienen reflejando la necesidad de mejorar la recaudación evitando la reforma fiscal, a través del aumento en las tasas y cuotas de los impuestos especiales a la producción, como a determinados trámites y servicios públicos.
Igualmente, por el lado del presupuesto, destaca el peso de los recursos destinados a programas sociales, como el esfuerzo realizado para apoyar a Pemex y financiar irreductibles de gasto, como lo es el pago de pensiones y jubilaciones. De igual modo, se ha buscado reducir el peso del déficit y la deuda, pero lo cierto es que la dinámica del gasto mantiene en el límite de la descalificación a las finanzas públicas.
Mientras tanto, el impulso al crecimiento ha quedado rezagado, lo que es evidente al ver que, en el primer semestre del año, el gasto orientado a la función desarrollo económico cayó 11 por ciento. Se estima que los acuerdos de inversión pública y privada planteados en el programa de infraestructura, como en determinados sectores considerados estratégicos, contribuirán a mejorar el comportamiento económico.
Sin embargo, el margen de maniobra no es amplio, ya se redujeron presupuestos y capacidades de las dependencias de los ramos autónomos y administrativos, se suprimieron programas de todo tipo y se compactó la estructura salarial del sector público federal, pero las necesidades se mantienen.
Esta por verse como llegará la actual administración a la mitad de su periodo (y nueve años del mismo gobierno), cuando al primer semestre de 2026 contra 2018 se observa que: el PIB por habitante se redujo (-) 2.9%; la formación bruta de capital fijo per cápita cayó (-) 10.7%; las exportaciones y las importaciones per cápita son, respectivamente (-) 4.6% y (-) 6.5% menores a las de 2018, en tanto que el presupuesto federal per cápita y el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público por persona aprobados para 2026 fueron, en términos reales, 25% y 18% superiores a los de 2018. Así el gran reto hacendario-económico de 2027.
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