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El riesgo de descalificación de las calificadoras

HR Ratings redujo la calificación de la deuda soberana de largo plazo de México de BBB+ a BBB con perspectiva estable, lo cual ubica la percepción de riesgo a dos escalones de llegar a una calificación negativa y perder el Grado de Inversión. En la misma situación S&P Global Ratings continúa otorgando una calificación dos escalones arriba del límite inferior, pero con una perspectiva de reducirla aún más en 24 meses si no se reducen oportunamente los déficit fiscales.

Por su parte, otras dos calificadoras, Moody´s y Fitch Ratings califican el riesgo de no pago del país, respectivamente, en Baa3 y BBB- ubicando al país en el último escalón antes de perder el Grado de Inversión. Con ello dos de las tres principales calificadoras de riesgo tienen a México en el nivel más bajo del grado de inversión.

Las cuatro calificadoras coinciden en ver como factor de riesgo el desequilibrio que presentan los diferentes balances fiscales pese al esfuerzo realizado por el gobierno por reducir el déficit y la deuda, así como la debilidad del crecimiento.

De enero a agosto del presente año, los ingresos presupuestarios crecieron en términos reales 1.3% mientras que el gasto neto lo hizo en 3.3%; el resultado fue un crecimiento del déficit presupuestario de 22.2% real, del SHRFSP de 3.2% y de la Deuda pública de 4.4%. Irreductibles de gasto como los Subsidios y transferencias y aportaciones por 982,912.9 mdp y el Costo financiero de 822,502.6 mdp del periodo, permiten apreciar lo complicado que es contener el gasto. 

A partir de ese escenario, los Criterios Generales de Política Económica prevén para 2027 un crecimiento del PIB en un rango de 1.5% a 2.5%; Requerimientos Financieros del Sector Público de 3.9% del PIB y un Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público de 55.0% del PIB. El principal sustento es el crecimiento de los ingresos, pero para las agencias calificadoras, las estimaciones de crecimiento y la capacidad para contener el gasto y reducir el desequilibrio presupuestal y la deuda no son suficientes para mejorar o al menos garantizar la permanencia del Grado de Inversión.

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