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Embarazos simulados

Fue impactante saber que Lidya Valdivia había desaparecido –como desaparece una decena de mujeres todos los días en nuestro país– cuando estaba a punto de dar a luz. Vimos en los diarios fotografías suyas con el vientre sumamente abultado, indicativo de que al parecer la preñez se encontraba en su etapa final.

Después de cuatro días de búsqueda de la policía y espera angustiosa de sus familiares fue localizada lejos de su lugar de residencia y sin signos de un embarazo reciente. Además, se reveló que se ausentó voluntariamente, es decir, no fue privada de la libertad ni llevada a la fuerza al sitio donde se le encontró.

Hasta el momento en que escribo estas líneas no se sabe por qué fingió su embarazo y por qué se alejó de su hogar sin dar aviso a su esposo ni a sus seres queridos. Un telefonema o una brevísima nota bastaban para evitarles la aflicción mayúscula de saberla desaparecida.

Recordé a la Luisa de la inolvidable película Días de otoño de Roberto Gavaldón, personaje interpretado soberbiamente por la gran Pina Pellicer, también inolvidable, actuación que le hizo ganar la Diosa de Plata y el premio en el Festival de Mar del Plata. La cinta se basa en el cuento Frustration de B. Traven.

Luisa, joven provinciana en la Ciudad de México, plantada ya vestida de novia por su prometido que le había ocultado que era casado, inventa a sus compañeras y a su jefe de trabajo que se casó, y finge su embarazo y el nacimiento de su hijo. Lectora, lector: si no la han visto, no se la pierdan.

Son varias las mujeres que han fingido su embarazo. En 1997, en Colombia, Liliana Cáceres simuló estar embarazada de seis bebés abultando su vientre con trapos, por lo que fue conocida como Barriga de trapo. El hecho conmocionó a sus connacionales. Gabriel García Márquez declaró que él hubiera sido incapaz de inventar algo tan ingenioso.

En 2022, Robin Folsom, funcionaria de Georgia, Estados Unidos, fingió dos embarazos para obtener sendas licencias remuneradas. La fortuna le jugó una mala pasada: un compañero de trabajo descubrió que parte de su vientre falso se estaba desprendiendo.

En 2025, en Escocia, Kira Cousins, una muchacha de 22 años, simuló un embarazo durante nueve meses. Incluso hizo una fiesta para revelar el sexo del bebé y compró una carriola. Una vez que supuestamente había dado a luz, presentó una muñeca hiperrealista como su hija. Su propia madre descubrió la muñeca en la habitación de Kira.

En ese mismo 2025, en Escobedo, Nuevo León, Silvia Amirani, una chica de 19 años denunció el robo de su bebé, pero ese bebé nunca nació. Silvia había sufrido un aborto espontáneo, pero para engañar a todos incluso celebró un baby shower. Fue sometida a proceso por falsedad de declaraciones ante autoridad.

Hay más casos, pero no dispongo de más espacio. ¿Por qué algunas mujeres simulan que están embarazadas? ¿El deseo de ser madres las hace construir una realidad alternativa? ¿El afán de salvar la descompuesta relación con su pareja? ¿Se trata de un mecanismo de defensa ante una pérdida sumamente dolorosa?

El asunto es enigmático. Revela, creo, ciertos intrincados laberintos en los que puede enredarse la mente humana.