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En la peor crisis de corrupción e inseguridad de la historia

Muy buen golpe de las Fuerzas Especiales del Ejército mexicano, en colaboración informativa con Estados Unidos, contra la cabeza de uno de los cárteles más poderosos del mundo, el CJNG.

En cuanto a la presidenta Sheinbaum, vimos un contundente cambio en la política de complicidad del sexenio de López Obrador con los peores cárteles de las drogas y del crimen.

Cerca de doce años debieron pasar desde que el gobierno de Peña Nieto capturó, en dos ocasiones y de manera incruenta al otro capo de alcances mundiales, Joaquín El Chapo Guzmán.

Ahora hubo víctimas en el operativo y la reacción del CJNG en más de la mitad de los estados del país es producto de haberlo consentido y alimentado con la leche amarga de la protección oficial.

López Obrador, como presidente, fue informado por la secretaría de Marina de la localización exacta del Nemesio Oseguera y no autorizó el operativo para su captura, sólo pidió tenerlo localizado.

En el sexenio pasado cayó otro gran capo, Ismael El Mayo Zambada, a quien secuestraron en Culiacán y se lo llevaron a Estados Unidos mediante una traición.

De esa acción oscura devino la guerra interna en el Cártel de Sinaloa que ha cobrado dos mil quinientas vidas en 18 meses de violencia en el estado que gobierna Rubén Rocha Moya.

Aún no percibimos a cabalidad los alcances ni la magnitud de la crisis de corrupción e inseguridad que López Obrador provocó al militarizar el país y proteger a los cárteles.

Haber entregado a las Fuerzas Armadas las aduanas, puertos, ferrocarriles, una línea aérea y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, trajo casi de inmediato el efecto corruptor en las más apreciadas instituciones nacionales.

Ya no hay líneas de defensa confiables para la seguridad nacional ni para la seguridad pública.

El andamiaje institucional del país y el tejido social de México están carcomidos por las mafias y las actividades ilegales.

Claudia Sheinbaum dio una dura batalla para ganar la candidatura presidencial del Morena y luego vencer en la elección federal.

Ella quería ser presidenta y lo logró. Ahora debe gobernar y no dar por terminada la tarea luego de abatir a Nemesio Oseguera.

Dada la magnitud del deterioro, la caída de El Mencho es por completo insuficiente.

Faltan los círculos de protección política que posibilitaron el crecimiento del narco y su diversificación hacia otras actividades criminales.

Y falta lo más pesado: el huachicol fiscal.

El saqueo más grande de la historia de México, que nació en el gobierno de López Obrador, involucra a altos mandos de la Marina y al partido gobernante, Morena.

En el audio que obtuvieron los reporteros Omar Fierro y Sebastián Barragán de Aristegui Noticias, de la reunión en que el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántara informó al entonces secretario de Marina de AMLO sobre los implicados en la trama del huachicol fiscal, hay una clave.

A Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina del presidente López Obrador, se le oye decir, luego de oír el relato del contralmirante Guerrero Alcántara, que de ganar Xóchitl “todo se sabría”.

Pregunta, ¿lo podremos saber con la presidenta Sheinbaum?

No es una respuesta sencilla de dar: al contralmirante que sabía demasiado lo asesinaron.

Ayer Sheinbaum dio un gran paso en favor de México.

Debe tener presente que el enemigo está en casa.

El sobrecosto en vidas humanas, tranquilidad ciudadana, desarrollo económico y seguridad nacional que tendrá su tarea en lo que resta del sexenio tiene un padre, y es su padrino político.