La medida restringe las operaciones de estos dispositivos a una altura de hasta 122 metros, en una franja de 1.85 kilómetros al norte de la línea fronteriza
La medida restringe las operaciones de estos dispositivos a una altura de hasta 122 metros, en una franja de 1.85 kilómetros al norte de la línea fronteriza

El gobierno de Donald Trump prohibió este viernes los vuelos de drones en la frontera con México y advirtió que las tropas estadounidenses derribarán cualquier aparato de los cárteles que represente una amenaza, con tecnología de punta que incluye armas de energía dirigida.
La operación, coordinada por los departamentos de Transporte, Guerra y Seguridad Nacional, busca reforzar la vigilancia frente a presuntas amenazas vinculadas con el crimen organizado.
“Durante demasiado tiempo, los cárteles se han aprovechado de las vulnerabilidades en nuestra frontera sur. Esos días han terminado (…). Equipados con tecnología de punta, incluyendo armas de energía dirigida, nuestros combatientes derribarán cualquier dron de cártel que amenace la soberanía de Estados Unidos”, declaró el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
La disposición prohíbe operar drones sin autorización hasta 400 pies —unos 122 metros— sobre el nivel del suelo, dentro de una franja de una milla náutica, equivalente a aproximadamente 1.85 kilómetros, al norte de la línea fronteriza.
“El presidente Trump prometió asegurar la frontera sur, y lo cumplió. Ahora redoblamos nuestros esfuerzos para cumplir esa promesa protegiendo nuestro espacio aéreo de las amenazas de drones de los cárteles y otras actividades ilícitas”, sostuvo el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean P. Duffy.
La disposición también busca reducir los riesgos para las operaciones de seguridad fronteriza y proteger al personal y las instalaciones federales. Sin embargo, el anuncio no detalla cuántos aparatos serán vigilados, qué criterios determinarán que un dron constituye una amenaza ni cómo se evitarán daños a aeronaves civiles o a personas en las zonas donde se desplieguen los sistemas antidrones.
De acuerdo con el Pentágono, más de mil incursiones de drones al mes se registran en la frontera sur de Estados Unidos, muchas de ellas atribuidas a los cárteles mexicanos para labores de vigilancia y traslado de drogas.
La decisión refuerza además la capacidad de Washington para responder con medios tecnológicos y militares a amenazas que atribuye al crimen organizado.
En abril, la FAA y el Pentágono acordaron permitir el despliegue de un sistema antidrones basado en láser de alta energía; su uso también ha planteado interrogantes sobre la coordinación entre autoridades militares y civiles, luego de que un incidente relacionado con ese sistema provocara el cierre temporal de operaciones aeroportuarias en El Paso en febrero, según Reuters.
El anuncio llegó un día después de que el presidente Donald Trump reiterara que los cárteles “controlan México” y asegurara que el gobierno de Claudia Sheinbaum no tiene capacidad suficiente para enfrentarlos.
En este contexto, Washington amplía sus mecanismos de vigilancia y respuesta militar en la frontera, al tiempo que cuestiona la estrategia mexicana contra el crimen organizado, una postura que añade presión a una relación bilateral marcada por las diferencias en materia de seguridad.
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