Hay dos instituciones financiadas con recursos públicos y con autonomía constitucional que miden la pobreza en México. Por una parte, tenemos al INEGI (que recientemente absorbió las funciones del extinto Coneval) y por la otra, Evalúa-CDMX. Ambas miden pobreza bajo el método de línea de pobreza monetaria y también con enfoque multidimensional y fundamentan sus cálculos en cifras originales de productos estadísticos del INEGI. Sin embargo, debido a diferencias metodológicas, cada una reporta tanto niveles como dinámicas distintas de la pobreza.
Enfoquémonos en la medición de pobreza por ingresos. En esta medición se compara alguna versión del ingreso corriente de los hogares contra un umbral o línea de pobreza cuyo valor, asociado a una canasta de consumo de referencia, se considera como mínimo aceptable. Así, aquellos hogares cuyo ingreso corriente es insuficiente para adquirir la canasta de consumo elegida como umbral se consideran en pobreza por ingresos.
Tanto el INEGI como Evalúa-CDMX usan los ingresos de los hogares de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) para contrastarlos contras sus correspondientes líneas de pobreza monetaria. Sin embargo, además de usar umbrales distintos a los del INEGI, Evalúa-CDMX corrige los datos de la ENIGH para hacerlos compatibles con las Cuentas Nacionales. Así, mientras que de 2018 a 2024 el INEGI reporta que el número de personas en pobreza por ingresos pasó de 61.8 a 46.0 millones, Evalúa-CDMX nos dice que la cifra cambió de 72.2 a 60.9 millones; de manera que para el INEGI el cambio habría sido de -25.5%, mientras que para Evalúa-CDMX fue de -15.7%.
La menor velocidad de la disminución de la pobreza que registra Evalúa-CDMX deriva fundamentalmente de que sus datos de ingreso están ajustados a Cuentas Nacionales. Aquí cabe recordar que entre 2018 y 2024 la ENIGH reporta un crecimiento del ingreso per cápita real de los hogares (sin renta imputada de la vivienda) de 23.8%, mientras que el cambio correspondiente en el Sector Institucional de los Hogares de las Cuentas Nacionales fue de 8.1%, a pesar de que ambas fuentes se generan por el INEGI y hacen referencia a exactamente los mismos ingresos de los mismos hogares en el mismo país.
Cabe señalar que la pobreza de ingresos del país puede disminuir ya sea porque el ingreso promedio se incrementa o porque la desigualdad en la distribución del ingreso disminuye o por alguna combinación de ambas. En este sentido, el ajuste a Cuentas Nacionales que hace Evalúa-CDMX compatibiliza el crecimiento más moderado en el ingreso promedio de los hogares de las Cuentas Nacionales (el único consistente con la evolución macroeconómica del país) con la fuerte (y debatible) disminución en la desigualdad que reporta la ENIGH. Esta disminución en la desigualdad es la que permite a Evalúa-CDMX reportar una caída en la pobreza por encima de lo que se explica solamente por el aumento en el ingreso promedio, pero sin perder la consistencia con la dinámica de los datos macroeconómicos, como ocurre con el reporte de pobreza del INEGI.
Otra manera de ver la diferencia en las dinámicas consiste en aplicar la tasa de cambio porcentual entre 2018 y 2024 del número de personas en pobreza por ingresos de Evalúa-CDMX al dato de 2018 del INEGI, lo cual nos daría una reducción acumulada de 9.7 millones de personas que contrasta con la disminución reportada por el INEGI de 15.7 millones. Es decir que, incluso considerando cifras generadas por otra instancia oficial de medición de la pobreza a la cual no se puede acusar de ningún tipo de animadversión contra el régimen, la disminución reportada por el INEGI luce exagerada.
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