El 18 de enero pasado hubo reportes de movimientos inusuales en Beijing. La secrecía y la opacidad del régimen chino impiden una cabal comprensión de los hechos y conducen, inevitablemente, a la especulación. Ecos lejanos, confusos y contradictorios sobre lo que realmente aconteció la capital china aquella jornada oscilan entre una intriga palaciega fallida y de una reorganización del poder.
Según una de las versiones divulgadas, el general Zhang Youxia, número dos del régimen, amigo de infancia del presidente Xi Jinping, y, al igual que éste, príncipe rojo, es decir, descendientes de la alta dirigencia del Partido Comunista chino, y por tanto aspirantes naturales al trono, o, por lo menos, a los más altos sitiales de la jerarquía del Estado y quien llegó a ser el general de mayor rango en la Comisión Militar Central, está bajo investigación por su presunta implicación en la supuesta algarada.
Según dicho relato, Youxia, junto con Liu Zhenli, ex comandante de las fuerzas terrestres del Ejército Popular de Liberación había tramado tenderle una emboscada a Xi Jinping y capturarlo la noche del 18 de enero en el Hotel Jingxi de Pekín.
A decir de tales versiones. el principal dirigente chino habría estado a salto de mata en los últimos años, precisamente para evitar una asonada semejante. No obstante, horas antes de la operación, los conspiradores habrían sido traicionados por un informante. Xi Jinping logró escabullirse y tenderles una contra celada. Un feroz tiroteo con los guardias de Xi Jinping habría resultado en un número indeterminado de bajas en el lugar. Xi ejecutó a continuación una ronda de arrestos por "culpabilidad por asociación", tomando como rehenes a las familias de Zhang y Liu.
Con esta nueva depuración, cinco de las siete principales figuras del máximo órgano militar chino han sido destituidas y enviadas al limbo.
Otras versiones-señaladamente la del Wall Street Journal- apuntan a la especie de que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense habría conseguido cohechar a Youxia para que filtrase información clave sobre el armamento nuclear chino a la CIA. De esta suerte, Youxia y estarían acusados no sólo de corrupción, sino de manera mucho más grave dentro de la lógica del régimen, de alta traición, es decir, de deslealtad al propio Jinping
¿Qué fue lo que realmente ocurrió? Difícil saberlo, habida cuenta del tupido velo que envuelve a la nomenklatura china. En todo caso, en esta era de incertidumbre en la que estamos inmersos, ningún país, ni siquiera las superpotencias, parecieran estar a salvo del sobresalto.
No obstante, es posible vislumbrar ciertos escenarios y potenciales consecuencias del quiebre de elites o ajuste de cuentas acontecido. De una parte, ha reducido de manera considerable el riesgo-que parecía inminente- de un ataque chino a Taiwán, en la medida en que ha desorganizado la jerarquía militar china, podría degradar la organización del ejército para el combate y dañar la confianza en las fuerzas armadas chinas.
En cualquier caso, ha habido enfrentamientos entre militares chinos, lo que habla de un quiebre dentro de un régimen que se tenía sin fisuras. Algunos observadores afirman incluso que la situación está lejos de haberse estabilizado y que el descontento respecto a Xi Jinping entre las facciones rivales persiste
