Desde las aulas de Grantham: Notas sobre políticas públicas y malas ideas
“No existe dinero público, solo hay dinero de los contribuyentes”
Margaret Thatcher
Ni venganza ni perdón, el libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, es de un gran valor. Es, al menos a mi entender, el único testimonio confiable que se tiene del modo de trabajar del presidente López Obrador y de su manera de tomar decisiones. En uno de los episodios más escalofriantes del libro, Scherer nos narra y documenta cómo se decidió revivir al cadáver de Luz y Fuerza del Centro (LyFC). El resultado fue una suerte de Frankenstein sindical con enchufe.
Para entender la decisión del presidente López Obrador, asesorado por Jesús Ramírez Cuevas (vocero del presidente López Obrador), es necesario conocer la historia de LyFC. En atención a los lectores jóvenes, permítanme recordar que esta empresa fue un ejemplo de corrupción e ineficiencia, siempre con cargo al bolsillo de los mexicanos. LyFC tenía como propósito abastecer de energía eléctrica algunas partes del centro del país, incluida la Ciudad de México. Siempre operó bajo la influencia del poderoso Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) que extorsionaba al Estado mexicano con la amenaza de interrumpir el servicio eléctrico en el centro del país.
Los indicadores financieros y operativos de la empresa eran vergonzosos. La ineficiencia de LyFC era un verdadero lastre para la competitividad del país al frenar el establecimiento de empresas y la generación de empleos en el centro del país. En octubre de 2009, se decide extinguir a la empresa durante el mandato del presidente Felipe Calderón.
La extinción de LyFC consideró un generoso plan de liquidación, muy por arriba de lo establecido en la ley y de su propio contrato colectivo. De los 44 mil trabajadores, la gran mayoría cobró su liquidación.
Solamente 9 mil trabajadores, la parte más dura del sindicato, decidieron no cobrarla y es aquí donde, casi 15 años después, aparece la “mano negra” de Jesús Ramírez Cuevas para manipularlos políticamente con el dinero de todos los mexicanos. Ramírez Cuevas, cual Dr. Frankenstein moderno, decide revivir a esta cada vez más pequeña fracción sobreviviente del SME.
El libro de Scherer y Fernández no sólo narra, también documenta cómo Ramírez Cuevas convence al presidente López Obrador de emitir un decreto que estableció una “compensación vitalicia por justicia social” para trabajadores de la extinta LyFC. El objetivo de Ramírez Cuevas era reactivar a este grupo sobreviviente del SME con fines políticos para apoyar a Clara Brugada en detrimento de Omar García Harfuch en la búsqueda de la candidatura de Morena a la jefatura de la CDMX.
El mentado decreto (y su ampliación) consideraba como beneficiarios a extrabajadores que ¡ya habían sido liquidados de acuerdo con la ley! El capricho nos va a costar 27 mil millones de pesos.
La narración y documentación de este hecho barbárico desde la óptica de las finanzas y la administración públicas ilustra como se tomaron decisiones de altísima gravedad en la administración del presidente López Obrador. Este es el valor de este libro… confirma que la opinión de profesionales estuvo supeditada al resentimiento e ideología de un grupo de trasnochados…
