En El Verde, municipio de la Concordia, Sinaloa, se hallaron al menos 10 cadáveres, cinco de los mineros; se hicieron procedimientos forenses y serán enviados a sus lugares de origen
En El Verde, municipio de la Concordia, Sinaloa, se hallaron al menos 10 cadáveres, cinco de los mineros; se hicieron procedimientos forenses y serán enviados a sus lugares de origen

En medio de un fuerte control sobre el acceso a la zona donde se encuentran las fosas clandestinas en El Verde, municipio de Concordia, Sinaloa y del control de la información sobre los hallazgos, la Fiscalía General de la República (FGR) informó que van 10 cuerpos encontrados y que cinco de los mineros levantados el pasado 23 de enero ya han sido identificados.
Se trata de dos geólogos y tres ingenieros. A los cuerpos se les han hecho las pruebas forenses, incluyendo ADN. Los cuerpos serán trasladados a sus estados de origen: Zacatecas -dos casos-, Chihuahua, Sonora y Guerrero.
Sin embargo, las madres buscadoras de Colectivos de Sinaloa y Sonora presentes en la zona donde están las fosas se quejan de la poca transparencia que hay y de la negativa de la FGR de permitir el acompañamiento en las labores de búsqueda.
Alejandra Martínez Carrizales, vocera de Por las Voces sin Justicia, expresó su inconformidad por la cerrazón informativa y la negativa de las autoridades federales de permitirles participar en las labores de búsqueda.
Las autoridades federales improvisaron y construyeron una brecha entre el monte para intentar sacar los cuerpos encontrados y lograr burlar a las madres buscadoras y periodistas que cubren los hechos, pero no pudieron.
Una camioneta del Servicio Médico Forense que trasladaba restos humanos fue descubierta en un intento fallido de burlar a las madres buscadoras y medios de comunicación ubicados en los límites permitidos de los accesos a la zona cero.
Lo más que se logró tener, es el compromiso para dar a conocer en una semana (aproximadamente entre el 14 y 15 de febrero de 2026) el número exacto de cuerpos encontrados, identidades confirmadas de los mismos y los avances del caso.
Hasta hoy se habla de 20 ubicaciones probables de fosas o puntos en esa misma zona, donde pudieran encontrarse más restos humanos. Se presume que puede haber más de 100. Aún no hay nada claro ni confirmado.
La zona del hallazgo es disputada por La Chapiza y La Mayiza, las dos facciones del Cártel de Sinaloa en disputa por el control de la entidad desde hace 17 meses.
José Ángel Hernández fue el primero en ser identificado. Vivió hasta hace 11 meses en Cañitas de Felipe Pescador, Zacatecas. Estudió ingeniería por su padre y desde su tierra recibió la oferta de trabajo en Vizla Silver, donde tenía mejor sueldo y prestaciones.
Ya hacía planes para su familia, pero los sueños de ese hombre de 38 años se truncaron a las 7:30 de la mañana dese 23, cuando un grupo de hombres armados lo “levantó” junto a nueve de sus compañeros.
Jóvenes la mayoría, ingenieros, geólogos, originarios de Zacatecas, Guerrero, Chihuahua y Sonora. Casi todos tenían pocos meses de haber llegado a Sinaloa contratados por la minera canadiense. Para ellos era el trabajo soñado pertenecer a una empresa extranjera con buenas percepciones y futuro laboral.
Información publicada en los diarios El siglo de Durango y el Debate de Sinaloa, recoge los testimonios y los detalles de vida de los primeros cinco trabajadores. Sus familiares se han encargado de contar quiénes eran, qué soñaban, cuál era su historia.
El segundo en ser identificado por las autoridades federales fue José Manuel Castañeda Hernández, geólogo en la empresa Vizsla Silver. Tenía 43 años, llegó a Sinaloa unos meses atrás desde su natal Taxco, Guerrero.
Ignacio Aurelio Salazar Flores, un ingeniero egresado del Tecnológico de Sombrerete en Zacatecas, fue el tercero en ser encontrado entre los muchos cadáveres que quedaron en la fosa. Formó parte del programa de la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Zacatecas, por su preparación en temas geológicos. Tenía 40 años.
La mañana y la tarde de este lunes se encontraron los cuerpos de José Antonio Jiménez Nevárez, de 34 años, y Antonio de la O Valdez, de 36.
Sus familiares dijeron que Jiménez Nevárez era coordinador operativo de Seguridad en la mina ubicada en la comunidad de Pánico, en Concordia. Moreno claro y de 1.74 metros de estatura. Su madre dijo que siempre fue un profesional comprometido con su trabajo.
En tanto, Toño, como le llamaban a Antonio de la O Valdez, él era ingeniero en Ecología, originario de Chihuahua y desde hace unos meses fungió como supervisor de Medio Ambiente en la mina. Cursó estudios en la Facultad de Zootecnia y Ecología de la Universidad Autónoma de Chihuahua y en el Centro de Investigación en Materiales Avanzados.
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