El reciente anuncio sobre el comportamiento de la inversión extranjera directa señala que en 2025 se alcanzó la cifra récord de 40 mil 871 millones de dólares (mdd), distribuida entre reinversión de utilidades (27 mil 649 mdd), nuevas inversiones (7 mil 378 mdd) y cuentas entre compañías (4 mil 994 mdd). Destaca el repunte de la nueva IED que llegó a ser 2.3 veces mayor a la de 2024 y en términos relativos alcanzó a ser del 18% del total de la IED de ese año.
Sin embargo, en una visión más amplia, comparativamente, en 2018 este tipo de nueva inversión fue de 11 mil 334 mdd y representaba 33% de la inversión extranjera directa captada; más aún, en el año de la pandemia, 2020, este concepto llegó a ser de 6 mil 761 mdd y representó 24% del total. Estas cifras indican que el buen resultado también es un indicador de que falta mucho por hacer, de ahí que las decisiones de política y de política económica no deben perder de vista esta situación.
El comunicado de la Secretaría de Economía señala que “con este resultado, México se posiciona como un destino estratégico para el capital productivo global, frente a un entorno en el que los flujos de IED hacia las economías en desarrollo mostraron una caída de 2 por ciento en 2025, de acuerdo con estimaciones de la ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD)”. Sin duda “el código postal” contribuye a ello, pero para que esto se concrete es necesario insistir en la definición e impulso de los sectores estratégicos a desarrollar, invertir en infraestructura y establecer reglas de juego y compromisos creíbles y firmes que generen confianza y expectativa de futuro a este tipo de inversionistas.
Un ejemplo, en 2018 los dos destinos principales de la IED fueron manufacturas (47%) y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (12%). Para 2025 la estructura cambió: manufacturas, 37.1% y los servicios financieros, 25.1%; cuando en 2018 representaba 7%. Es clara la diferencia entre cuando estaba invitada la inversión en el sector eléctrico y cuando cambiaron las reglas y ya no fue bien recibida.
