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Igualdad económica: una oportunidad que México no puede postergar

Cada 8 de marzo nos invita a reflexionar sobre los avances logrados en materia de igualdad, pero también sobre los desafíos que aún enfrentamos para que las mujeres participen plenamente en la vida económica del país. Desde mi experiencia en el sector empresarial, estoy convencida de que la igualdad económica de las mujeres no es solo una causa social: es una decisión estratégica para el desarrollo de México.

La semana pasada, en Coparmex llevamos a cabo el foro “Los retos de la equidad: mujer y economía”, un espacio de diálogo que permitió reflexionar sobre las oportunidades y los retos que aún persisten para lograr una participación económica más equitativa. En este encuentro quedó claro que impulsar el talento femenino no es únicamente una cuestión de justicia, sino también una condición indispensable para fortalecer la competitividad y el crecimiento económico.

Las mujeres han contribuido históricamente al desarrollo del país, muchas veces desde espacios que no siempre reciben el reconocimiento que merecen. El trabajo no remunerado es un ejemplo claro de ello: su valor equivale al 23.9% del producto interno bruto, y la mayor parte de esta contribución proviene del trabajo que realizan millones de mujeres en los hogares y en las labores de cuidado. Esta realidad refleja una aportación fundamental al funcionamiento de la economía, pero también evidencia una de las principales barreras para que muchas mujeres puedan incorporarse plenamente al mercado laboral formal.

Las brechas también son visibles en los espacios de liderazgo empresarial. Actualmente, solo 3% de las direcciones generales de empresas está ocupado por mujeres. Esta cifra nos recuerda que aún queda camino por recorrer para que el talento femenino tenga acceso pleno a posiciones de decisión. Sin embargo, también representa una oportunidad: las organizaciones que integran mayor diversidad en sus equipos directivos suelen tomar mejores decisiones, innovar con mayor eficacia y generar mayor valor.

Estoy convencida de que avanzar hacia una mayor igualdad económica requiere acciones concretas: impulsar la formalidad laboral, fortalecer el acceso de las mujeres al financiamiento, promover una mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidado y abrir más espacios de liderazgo dentro de las empresas y las instituciones.

El país que queremos construir es uno donde cada mujer pueda desarrollar su talento sin enfrentar barreras estructurales. Un México donde las niñas puedan imaginarse liderando empresas, emprendiendo proyectos o tomando decisiones que transformen su entorno.

Porque cuando las mujeres tienen acceso a oportunidades reales para crecer, no solo se fortalece su desarrollo personal: se fortalecen también nuestras empresas, nuestra economía y el futuro de México.

#OpiniónCoparmex