Este nivel representa el más alto desde junio de 2025 y marca el regreso de la inflación a niveles ligeramente por encima del rango objetivo del Banco de México
Este nivel representa el más alto desde junio de 2025 y marca el regreso de la inflación a niveles ligeramente por encima del rango objetivo del Banco de México

La inflación en México volvió a ubicarse por encima del umbral del 4 por ciento en febrero de 2026, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos, bebidas, tabaco, educación y algunos servicios, lo que refleja una presión persistente en el costo de vida de los hogares.
De acuerdo con el más reciente reporte del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), los precios al consumidor aumentaron 0.50 por ciento durante febrero, con lo que la inflación anual se colocó en 4.02 por ciento.
Este nivel representa el más alto desde junio de 2025 y marca el regreso de la inflación a niveles ligeramente por encima del rango objetivo del Banco de México, que busca mantenerla en 3 por ciento con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
Durante los siete meses previos, la inflación anual se había mantenido dentro de ese rango de estabilidad.
Para dimensionar el impacto, una inflación de 4.02 por ciento anual significa que, en promedio, los productos y servicios que consumen las familias mexicanas son hoy poco más de 4 por ciento más caros que hace un año. En términos prácticos, esto implica que bienes básicos como alimentos, transporte, educación o servicios cotidianos requieren ahora un mayor gasto para adquirirlos.
El aumento de precios estuvo impulsado principalmente por los alimentos y algunos servicios relacionados con el consumo diario.
El componente de alimentos, bebidas y tabaco registró una inflación anual de 6.20 por ciento, mientras que educación aumentó 6.04 por ciento y otros servicios, entre ellos los relacionados con alimentos consumidos fuera del hogar, se incrementaron 5.20 por ciento anual.
Estos rubros tienen un peso importante en el gasto de los hogares, por lo que sus incrementos suelen percibirse de forma directa en el presupuesto familiar.
Un indicador que preocupa a los analistas es la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles y permite observar la tendencia de largo plazo de los precios.
En febrero, este indicador registró un aumento mensual de 0.46 por ciento y anual de 4.50 por ciento, ligeramente menor al 4.52 por ciento del mes previo, pero aún por encima del objetivo del banco central.
Este componente concentra alrededor del 76 por ciento de la canasta del INPC, por lo que su persistencia por arriba del 4 por ciento —con 10 meses consecutivos en ese nivel— indica que las presiones inflacionarias aún no desaparecen.
La inflación no subyacente, que incluye productos agropecuarios y energéticos, registró un incremento mensual de 0.64 por ciento, con una tasa anual de 2.44 por ciento.
Dentro de este componente destacaron los aumentos en frutas y verduras, con un alza anual de 9.88 por ciento, así como en servicios autorizados por el gobierno, que subieron 5.82 por ciento.
Especialistas económicos comienzan a encender “focos amarillos”, particularmente por la persistencia de la inflación subyacente por arriba del 4 por ciento y por posibles presiones externas.
Entre los factores de riesgo destacan el repunte esperado en los precios de productos agropecuarios, caracterizados por su volatilidad, así como el impacto internacional de la guerra en Medio Oriente, que podría trasladarse a mayores costos de producción y transporte.
En contraste, el Índice Nacional de Precios Productor (INPP) —que mide los costos que enfrentan las empresas para producir bienes y servicios— mostró presiones más moderadas.
En febrero, este indicador registró un incremento mensual de 0.27 por ciento y anual de 1.14 por ciento, una cifra considerablemente menor al 7.90 por ciento anual observado en el mismo mes de 2025.
El índice de mercancías y servicios de uso intermedio subió 0.75 por ciento mensual y 0.56 por ciento anual, mientras que el índice de mercancías y servicios finales registró aumentos de 0.08 por ciento mensual y 1.37 por ciento anual.
En conjunto, estos datos sugieren que, aunque los costos de producción muestran una desaceleración respecto al año pasado, la presión en los precios al consumidor continúa concentrándose en alimentos y servicios, sectores que impactan directamente en el gasto cotidiano de las familias mexicanas.
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