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Inversión pública: ni cantidad ni calidad

Durante el primer trimestre de 2026 la oferta global, que es igual a la demanda global, creció 5.2% con respecto al mismo periodo de 2025, pero contra el trimestre previo solo aumentó 0.3%. Revisando sus componentes, PIB e importaciones, se confirma la debilidad de la economía con un producto que crece solo 0.4% anual, mientras que las compras al exterior aumentan 16.0% anual; por su parte, la variación trimestral de la producción nacional cayó (-) 0.6%, mientras que las importaciones crecieron 2.2%.

Esta situación, ligada a la pobre dinámica de la inversión, plantea la necesidad de detonar a la brevedad grandes proyectos de inversión. Señalábamos hace unos días la importancia que da el gobierno a las inversiones público-privadas, pero que esto pasa por los temas de Estado de derecho, seguridad pública y corrupción, pero también de la recuperación de la inversión pública como impulso al crecimiento, lo que no se ve reflejado en el presupuesto. Recordemos que en el periodo enero-abril, la inversión física -directa e indirecta- sumó 241 mil millones pesos, mientras que pensiones y jubilaciones sumaron 560 mil mdp, y los subsidios y transferencias y aportaciones 498 mil mdp.

La demanda global (consumo, inversión y exportación), al primer trimestre del año indica que la formación bruta de capital fijo cayó (-) 3.0% anual y (-) 1.9% trimestral. Otra forma de revisar su trayecto es como porcentaje del PIB; de 1993 a 2026 los mejores años fueron 2008, 2012 y 2013 cuando representó 25% del producto; hoy llega a 21.9%.

En lo que corresponde a la participación de la inversión privada, sus mejores años fueron 2023 y 2024 con porcentajes de 20.9 y 20.8 por ciento, que después fueron a la baja hasta 18.7% en el primer trimestre de 2026.

A su vez, la inversión pública llegó a 5.9% del PIB en 2009, como reacción para superar la crisis de 2008. Posteriormente, en 2020 solo llegó a 2.6%. Después avanzó hasta 3.8% del PIB en 2024, cierre de sexenio, pero por su impacto y secuelas negativas, demostró que la inversión pública requiere también de calidad y visión estratégica de largo plazo.

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