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Itinerario de un déficit

Desde la crisis financiera de los años 80 se hizo recomendación técnica, compromiso financiero, dogma académico e imposición ideológica evitar que las finanzas públicas incurrieran en déficit y por lo tanto en deuda. Bajo esta idea se revisaron y crearon conceptos y relaciones financieras para evaluar las finanzas públicas y se plantearon metas de déficit de entre -0.5% y -1.0% del PIB.

Con la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria se determinó la obligación de mantener el equilibrio fiscal y, de no alcanzarlo, establecer un plazo para llegar a él. También se definieron dos conceptos de balance fiscal: Déficit Presupuestario (hoy Balance Presupuestario) y los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP).

El primero se determina con la diferencia entre los recursos estimados en la Ley de Ingresos y en el PEF para el gobierno federal, IMSS e ISSSTE, Pemex y CFE. En el año 2000 este Balance Presupuestario como porcentaje del PIB registró un déficit de -0.9%; en 2006 alcanzó un superávit de +0.1%. Al año siguiente se mantuvo el equilibrio, pero la crisis de 2008 y la política contracíclica (inversión pública) lo ubicaron en 2010 en -2.7% del PIB. Para 2012 cerró en -2.4%. Luego, crisis petrolera de por medio, en 2015 aumentó a -3.3% pero se redujo de manera importante a -1.1% en 2017. En los años siguientes el desequilibrio aumentó aún más, de -2.0% del PIB en 2018 (y en pandemia -2.8%) se disparó a -5.0% del PIB en 2024. Para 2025 se logra reducir el desequilibrio a -3.9%.

De igual modo, los RFSP -suma del Balance Presupuestario más los de entidades bajo control presupuestario indirecto (como Lotenal y AIFA), Banca de Desarrollo, Fondos de Fomento, IPAB, Fonadin y apoyo a deudores-, presentaron una tendencia al desequilibrio importante. Si en 2008 equivalían a -0.8% del PIB, en 2018 fueron de -2.1% pero en 2024 llegaron hasta -5.8% del PIB. Para 2025 los RFSP se redujeron a -4.8%.

Ambos conceptos son relevantes para calificar las finanzas públicas y en los dos casos el desequilibrio fiscal alcanzó su máximo del siglo en 2024, de ahí el estrecho margen de maniobra heredado a la administración actual.