...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Jesse Jackson deja un legado de activismo por la justicia social tras su muerte, a los 84 años

El activista de la comunidad afroamericana dejó décadas de lucha por los derechos sociales y raciales; actuó junto al también fallecido Martin Luther King

El reverendo y activista estadounidense Jesse Jackson, figura histórica del movimiento por los derechos civiles y dos veces aspirante a la candidatura presidencial demócrata en Estados Unidos, falleció este martes a los 84 años, informó su familia mediante un comunicado.

Reconocido por su defensa constante de la justicia social, la igualdad y el derecho al voto, Jackson dejó una profunda huella en la política y en la lucha por los derechos humanos en Estados Unidos.

Nacido en 1941 en Greenville, Carolina del Sur, creció en un entorno marcado por la segregación racial y se graduó en la North Carolina A&T State University en 1964.

Su activismo comenzó en la década de los sesenta, cuando se integró al movimiento liderado por Martin Luther King Jr. y participó en las históricas marchas de Selma a Montgomery.

King lo incorporó a la Southern Christian Leadership Conference y le encomendó dirigir la Operation Breadbasket en Chicago, iniciativa orientada a presionar a empresas para ampliar oportunidades laborales a la comunidad afroamericana.

La cercanía de Jackson con King en 1968, durante el asesinato del líder en el Lorraine Motel de Memphis, elevó su perfil nacional. A partir de entonces consolidó su liderazgo al fundar en 1971 la organización PUSH (People United to Save Humanity), enfocada en el desarrollo económico de comunidades negras.

Más tarde creó la National Rainbow Coalition, que en 1996 se fusionó con PUSH para formar Rainbow-PUSH Coalition.

En el terreno político, Jackson hizo historia al postularse en 1984 como precandidato demócrata a la presidencia, convirtiéndose en el primer afroamericano en competir con posibilidades reales por la nominación de un partido mayoritario. En esa contienda obtuvo cerca del 20% de los votos en las primarias. En 1988 amplió su base de apoyo y alcanzó alrededor del 29%, aunque fue superado por Michael Dukakis.

Durante las administraciones demócratas de Bill Clinton y Barack Obama, Jackson mantuvo influencia dentro del partido. Clinton lo designó enviado especial para la democracia en África y le otorgó en 2000 la Medalla Presidencial de la Libertad.

Aunque en distintos momentos sostuvo posturas críticas —incluso hacia Obama durante la campaña de 2008—, celebró la llegada del primer presidente afroamericano a la Casa Blanca como un avance histórico.

En años recientes también expresó preocupación ante el clima político durante la presidencia de Donald Trump, al advertir sobre divisiones profundas en la sociedad estadounidense.

Jesse Jackson deja como legado décadas de activismo, liderazgo comunitario y participación política. Le sobreviven su esposa Jacqueline, seis hijos y varios nietos.