Con todos sus frentes abiertos en el mundo, Dinamarca/Groenlandia, la OTAN, Ucrania, Irán, Cuba, Venezuela, colonización de Gaza, Canadá y del canal de Panamá, Donald Trump redobla sus presiones a México para que la CIA tenga el poder suficiente en el país para “restablecer la ley y el orden”. En realidad la CIA tiene profundas raíces en su sórdida relación con México y su estación en la capital de la nación es tan grande como la que tiene en Pekín, Bagdad o Moscú.
La CIA ya opera con sus drones MQ-9 Reaper en México de manera encubierta para espiar a los principales jefes de los cárteles de la droga, según dijeron funcionarios norteamericanos a CNN. Describieron que esta política iniciada por Joe Biden e intensificada por Trump constituye una reorientación drástica en la seguridad nacional en su frontera Sur. Los MQ-9 que vuelan sobre territorio mexicano en busca de laboratorios de fentanilo no están artillados, pero pueden equiparse con armas para atacar a presuntos terroristas, como lo ha hecho el Pentágono en Pakistán, Afganistán, Siria, Irak y Somalia.
La diplomacia de las cañoneras sigue su curso. Con un guion bélico muy similar al que utilizó con éxito para bombardear a Venezuela, la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) lanzó una alerta a la aviación comercial internacional sobre los riesgos que enfrentaría la navegación aérea ante futuras operaciones militares estadounidenses en el Pacífico mexicano y muy concretamente en el puerto turístico de Mazatlán.
Ante los diversos escenarios que organismos de seguridad mexicanos a estas alturas deberían hacer, está la mera posibilidad de que el Pentágono, como lo hizo en el Caribe venezolano, despliegue en el Pacífico mexicano destructores, buques de desembarco y anfibios; submarinos, cruceros, un portaaviones y miles de marines. Aunque el despliegue de esta opción naval sobre Sinaloa parece menos viable dado que Trump está obsesionado con destruir a los cárteles mexicanos y a sus líderes, que a su juicio gobiernan México. A diferencia de Venezuela, donde el objetivo primordial fue detener al presidente Maduro y a su esposa. Además de apropiarse de las mayores reservas petroleras del mundo, valuadas en tres mil trillones de dólares.
Es por ello que quizá lo más viable para Estados Unidos sea que la CIA opere en México con drones militares con capacidad de bombardear laboratorios clandestinos y a narcoterroristas mexicanos. Para que a la par, tropas norteamericanas armadas se desplieguen sobre el terreno conjuntamente con el Ejército mexicano. Por la emergencia nacional declarada por Trump en la frontera con México, los límites bilaterales están cada vez más militarizados. El Ejército norteamericano amplió enormes terrenos bajo la supervisión militar sobre Nuevo México, Texas y Arizona. La frontera con México está cada vez más supeditada a la jurisdicción militar estadounidense.
Para el Pentágono, el dron es el arma más letal y que actúa quirúrgicamente en la lucha contra el terrorismo. Y que lo mismo sirve para reconocimiento que para atacar. Sobre todo en Pakistán y el sur de Afganistán, donde los bombardeos produjeron una masiva dispersión de terroristas. El The New York Times informó que se han llevado 50 mil operativos con drones en los que como daño colateral han muerto 1,417 civiles, familias, niños y campesinos. La CIA prioriza en México la lucha en contra del crimen organizado, los narcotraficantes, ahora señalados como terroristas, además de enfocarse en los movimientos migratorios desde México a Norteamérica. Estados Unidos también envía drones diariamente para detectar desde México movimientos migratorios.
Ante el gran despliegue militar norteamericano en la frontera y las costas, es poco lo que el gobierno mexicano puede objetar. El Ejército mexicano llevó a cabo en el Campo Militar Número 1 una demostración de su tecnología para detectar a drones no registrados en cielos mexicanos. Paradójicamente, el alcance de estos vehículos aéreos está limitado únicamente para usarse durante el próximo Mundial de futbol de 2026. Y ante la militarización fronteriza, la cancillería mexicana ha enviado notas diplomáticas para que tropas norteamericanas no ingresen al territorio nacional.
