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La Denuncia

¿Recuerdan esos cojines bordados con frases pegadoras? ¿De las que hablan de empoderamiento versión Pinterest y hasta con aromita a vainilla? Así mero es la cotidiana “Pongan su denuncia”. Tiene ese aire de consejo maternal que sirve para todo en la vida, desde un robo de bicicleta hasta para un desfalco de cientos de ceros. Es una de las frases casi empáticas y muy esperanzadoras de La Suplente ante cualquier tragedia.

Ya sabemos que La Suplente no desconfía de nadie. Cree tanto en la pureza de La Transformación que siempre recalca que cualquier sospecha debe venir acompañada de su respectivo formulario, con tres copias y en tinta azul. Si usted vio cómo un funcionario público se llevaba hasta las piedras del camino, no basta con contarlo. Hay que denunciarlo. Si sabe que un secretario de Estado tiene más casas que calcetines, no basta con indignarse. Denúncielo. Si alguien escribió un best seller detallando los desvíos, con fechas, nombres y hasta dedicatoria, eso no es prueba. Es mero entretenimiento ocioso.

Ya decretó La Suplente que en México la corrupción no existe hasta que se denuncia (dedito índice levantado). Ella sabe también que cuando se denuncia, el expediente entra en un letargo como de siesta tropical después de comer. No muere, tampoco vive. Flota. Se pierde. Se suspende. Se refugia donde reposan las denuncias incómodas junto a todas las buenas intenciones transformadoras.

La Denuncia en estos tiempos ya es un acto de fe. Se llenan papeles, se entregan pruebas, se declara ante un funcionario que lo girará a quien corresponda (el basurero) y se sale convencido de que se ha cumplido con la patria. Se hace conferencia de prensa y ahí termina. Pasan los años y el acusado sigue
inaugurando obras, dando conferencias o chapulineando de cargo con la serenidad de quien sabe que el tiempo y la Transformación, son el mejor equipo de abogados.

Y encima de todos ellos, están los Trivagos. Esos personajes que nadie eligió pero siempre se portan (y cobran) como los elegidos. Los que tampoco tienen de qué preocuparse. Ninguno es responsable de nada. Si algo falla fue culpa del adversario. Si falta dinero, es un malentendido. Si hay contratos sospechosos, es que el proveedor tenía mañas neoliberales. En la Transformación nunca hay villanos propios.

Lo que sí es admirable de La Suplente, es su disciplina del mensaje. Ante cualquier escándalo la respuesta es idéntica, como si saliera de una máquina para hacer tortillas. “Pongan su denuncia”, “Pongan su denuncia”, “Pongan su denuncia”. Es una frase que desplaza la responsabilidad sin ninguna elegancia. El problema no es del gobierno, es del ciudadano irresponsable que todavía no se enfrenta a un Ministerio Público.

Hubo un tiempo en que bastaba solamente la sospecha para abrir una investigación. Hoy hace falta una enciclopedia de pruebas y aún así, sería considerada ficción. Aunque el autor sea alguien cercano al Amado Líder y haya compartido sobremesa, contratos y campaña. La cercanía por proxy* tampoco cuenta como prueba, sólo es anécdota.

En el fondo, La Denuncia es una pieza teatral en el escenario mañanero que ya no aguanta tanta restregada facial. Ya sabemos que de lo más eficiente del sistema transformador es su capacidad para no encontrar culpables. Que las irregularidades se evaporan y las responsabilidades prescriben por decreto. Ya vimos que denunciar es un ejercicio de alto riesgo y sancionar se ha convertido sólo en una parte de la retórica

Así que ya lo sabe, querido lector. Mucho tiempo después de La Denuncia, cuando el expediente puede estar “perdido”, puede que haya acumulado más polvo que investigaciones. O que el acusado haya cambiado de oficina, de país, de partido o de biografía. Quizás usted haya olvidado ya hasta el número de folio. Y La Suplente seguirá diciendo con la aparentísima serenidad de quien nunca se despeina, que aquí todo se investiga. Aunque ya sepamos que en este país la denuncia no sirve para castigar al culpable, sino para absolver a La Transformación. La Denuncia parecería el empoderamiento. Pero la impunidad siempre será el resultado.

*obtener algo por medio de alguien más