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“La fortaleza del Estado mexicano… de eso no hay duda”*

Desde las aulas de Grantham: Notas sobre políticas públicas y malas ideas

“No existe dinero público, sólo hay dinero de los contribuyentes”

Margaret Thatcher

*General de División Ricardo Trevilla Trejo

El enfrentamiento de este domingo en Jalisco marca un cambio de dirección, para bien, en la lucha por la paz y la seguridad. Allí perdieron la vida 25 soldados, 25 héroes que con honor nos protegieron, un agente de la Fiscalía de Jalisco, un custodio y una civil. También fueron abatidos 34 criminales pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Entre los abatidos se encuentra Nemesio Oseguera, alias El Mencho, quien era su líder. El CJNG es la mayor organización criminal en México y probablemente del mundo con una fuerte presencia (por no decir control) en 24 estados de nuestro país y negocios ilícitos en otros 40 países.

Desconozco las causas del viraje en la estrategia de seguridad, pero como mexicano lo celebro. A los criminales hay que enfrentarlos, con el poder de la ley y de las armas. Esa es la primera obligación del Estado. Es una ingenuidad pensar que si no se molesta a los criminales estos nos van a permitir vivir en paz. El presidente López Obrador traicionó su juramento de guardar y hacer guardar nuestra Constitución propiciando lo que se conoce como la pax narca, no perturbar a los criminales esperando que estos se porten bien: “Abrazos y no balazos”.

El resultado lo sufrimos los mexicanos todos los días. La violencia alcanzó su peor momento y, lo peor, se formalizó una simbiosis entre los gobernantes electos y los criminales en amplios territorios del país. Los ejemplos sobran y están a la vista de todos.

Ojalá que la determinación que mostró el Estado mexicano el domingo se mantenga. La convicción de combatir a los delincuentes debe ser parte de una estrategia integral de seguridad. Por lo declarado por el gabinete de seguridad pareciera que así es. El enfrentar a los criminales, junto con el fortalecimiento de las capacidades policiales federales y locales, la coordinación con Estados Unidos, y la reconstrucción del tejido social han sido mencionados en algún momento como parte de la estrategia de este gobierno.

Paradójicamente, y aun cuando no se reconozca, todos estos elementos fueron la columna vertebral de la estrategia de seguridad del presidente Felipe Calderón y los resultados allí están (para quien los quiera ver). De mayo de 2011 a diciembre de 2012, los homicidios dolosos disminuyeron un 25% y esa tendencia continuó por un par de años más en la administración del presidente Peña. También en la administración del presidente Calderón se logró mejorar, dramáticamente, la seguridad en Ciudad Juárez, Monterrey y Tijuana. Una estrategia integral de este tipo puede dar resultados, siempre y cuando no se abandone.

El domingo surgió la ESPERANZA. Vimos a nuestras Fuerzas Armadas y policiacas arriesgar su vida por protegernos. El enemigo no es pequeño y su reacción fue violentísima en muchas partes del país; sin embargo, allí estuvo el Ejército, la Marina y la policía conteniendo y defendiendo a la población. Se demostró que nadie tiene mayor poder de fuego que el Estado ni mejores razones para usarlo. Es muy probable que las cosas empeoren antes de mejorar, pero eso no debe hacernos dudar: el único camino es enfrentarlos y vencerlos.