El gobierno de México se sumó al bloqueo a Cuba y cerró la llave del petróleo cuando la isla ya no tiene quién la provea de combustible.
Qué vergüenza para la izquierda.
Desde Adolfo López Mateos todos los presidentes, priistas y panistas, sostuvieron -en el tema cubano- una postura en la que el decoro nacional iba por delante.
Ninguno de ellos se doblegó a las presiones de Washington, que siempre existieron, para impedir que México comerciara con Cuba.
No era un asunto ideológico, sino de autodeterminación.
Y ahora que llegó la “izquierda” al poder, el gobierno se hizo chiquito al primer apretón de la Casa Blanca.
El barco que iba con 750 mil barriles de petróleo desde Coatzacoalcos a La Habana se desvió de la ruta hacia los mares del norte y llegará… a Dinamarca.
La presidenta dice que Pemex decide a quién venderle. Y si Cuba quiere ayuda humanitaria, se evaluará cuando haya una petición.
Así de claro: la izquierda acató el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, lo que no hizo ningún presidente “neoliberal”.
Tal vez esté bien, o no. El punto es otro.
La izquierda, cuando estaba en la oposición, marchaba por las calles del país con estandartes del Che Guevara.
“Cuba sí, yankis no”, gritaban frente a la embajada de EU. Epigmenio lo debe recordar.
A ver, Martí (Batres), una pregunta: ¿qué pasó con eso de “patria o muerte, venceremos”?
Senador Gerardo Fernández Noroña: ¿no que los gobiernos neoliberales eran “lacayos del imperio”?
Recuerdo varios rostros de los ahora gobernantes de México, con banderas de Cuba en el Paseo de la Reforma mientras quemaban botargas del Tío Sam.
Díganos, diputada Dolores Padierna, ahora que tienen en sus manos el gobierno, ¿qué les pasó?
Le dieron la espalda a sus amigos para quedar bien con Washington.
Ayer la presidenta dijo que había hablado por teléfono con Donald Trump, “y mientras hablábamos, llegó su esposa, Melania; entonces, tuve oportunidad de saludarla”.
En la conversación con Trump y con Melania, ¿no preguntó la presidenta por la salud de Cilia Flores?
La esposa de Maduro está presa en una de las cárceles más temidas de Estados Unidos.
Merecido se lo tiene, seguramente. Pero ella y su marido eran amigos de la izquierda morenista.
¿Quién de los bravucones de Morena se acuerda de su amistad con Cuba, con Maduro, de su vociferante antiyanquismo?
Ni una palabra contra la barbaridad que significa que Estados Unidos diga en qué puede gastar Venezuela su dinero.
Nadie en la “izquierda” levanta la voz para -siquiera- salvar algo del decoro.
La izquierda está podrida de oportunismo, incongruencia, doblez y corrupción.
Apenas dos meses atrás cerraban filas con Nicolás Maduro.
Iban a sus eventos en Caracas, marchaban en su apoyo, le ofrecían solidaridad e hicieron negocios con el dictador venezolano.
¿Qué pasó con el respaldo a Maduro?
“Patria o muerte”, gritaban con pancartas de Fidel y el Che.
Hasta ponían canciones de Silvio Rodríguez en las mañaneras de Palacio Nacional.
¿Qué pasó con los principios?
¿Adónde está el coraje?
¿Por qué tan calladitos?
¿Ni un punto de acuerdo en el Senado, corresponsable de la política exterior, para exigir la liberación de Maduro o exigir “a Pemex” la reanudación del envío de petróleo a Cuba?
¿Quién dijo miedo, Adán Augusto López, líder del Senado?
Doblados están.
Se alinearon con el presidente más antimexicano que ha ocupado la Casa Blanca (en al menos un siglo).
