En tránsito. En la lógica de la manipulación populista, hace sentido la decisión presidencial de enviar la iniciativa de degradación estructural del INE, precarización de los partidos opositores y un grotesco enturbiamiento del principio de representación proporcional, sin contar (todavía) con los votos para sacarla adelante. Y es que ya está en tránsito la iniciativa declarada intransitable, días antes, por aliados del régimen que han esgrimido el poder de bloquearla.
Hecho consumado. Y está en tránsito, primero, por haberse anunciado para la tarde de este lunes. Y segundo, por la reacción de aliados en suspenso y opositores, limitada a demandar que el régimen abra la calle -que hasta ahora mantiene cerrada- para transitar sin restricciones -ni poderes de decisión- sobre una decisión ya tomada por el propio régimen. En su cálculo, todo terminaría en un regateo discursivo de frases, cifras o porcentajes para dar paso al hecho consumado.
Escuela centenaria. Claro, tras la presentación de la iniciativa dirigida a formalizar la sobrerrepresentación oficialista en todos los órganos del Estado, habrá que ver hasta dónde les alcanza la puja por su sobrevivencia -y la del sistema de partidos- a los aliados hoy remisos y a los opositores del régimen. En la escuela centenaria del autoritarismo populista, la Ley Acerbo de 1923, dirigida también a la captura de los órganos del Estado italiano por Mussolini, con solo 25 por ciento de los votos, se impuso sobre el principio -considerado inviolable- de asignar escaños en rigurosa proporción a los votos recibidos.
Giro derogatorio. Pero, como discurría el Duce, para violar ese principio inviolable bastaba poner en circulación el cuestionamiento de la representación proporcional con un giro derogatorio para hacerla prescindible, degradable, removible. El detalle estaría aquí en la crítica de la presidenta mexicana a la representación proporcional como defensa de privilegios indebidos.
