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La mayoría de los votos morenistas son de clases medias

Estos son resultados de la Sexta Encuesta Nacional 2024 de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad hecha por Lorena Becerra con cifras del INE. Un ejercicio sin vínculo con el oficialismo y muy sólido metodológicamente.

Claudia Sheinbaum recibió 3 millones 592 mil votos del nivel socioeconómico A/B, el segmento con mayores recursos.

Obtuvo 5 millones 29 mil del C+, al que se llama medio alto; recibió 7 millones 544 mil, del C, medio medio, y 7 millones 185 mil del C-, medio bajo. Total: 19 millones 758 mil votos clasemedieros.

A la vez, ganó 3 millones 951 mil votos del nivel socioeconómico D+, cuyas respuestas indican que tienen dificultades para obtener calidad de vida; 6 millones 466 mil del D, que llega a dejar de comer, y 1 millón 436 mil del nivel E, pobres extremos. Total: 11 millones 853 mil votos de los pobres.

Otras encuestas, aun con diferente metodología, coinciden en el hallazgo de que la mayoría de los votos de la coalición morenista son de clases medias.

Según la encuesta de salida de El Financiero, quienes votaron por Sheinmaum y se dijeron de clase media alta fueron 2 millones 298 mil; los de clase media media, 16 millones 604 mil; los de clase media baja, 9 millones 656 mil, y los de baja, 5 millones 411 mil.

La encuesta de El País-Enkoll ubica cinco niveles de ingreso y los de en medio muestran las preferencias más altas por la coalición que encabezó Morena, coincidiendo con los otros estudios.

Lo mismo sucede con la encuesta de Ulises Beltrán. De siete niveles de ingreso, los medianos fueron de los más “claudistas”.

No sólo en cantidad, también en porcentajes, la clase media votó más por Sheinbaum que por otro candidato. Así lo indican las encuestas de salida de El Financiero, El País-Enkoll y Ulises Beltrán.

Néstor de Buen pública un análisis en Nexos agrupando las secciones electorales por nivel socioeconómico. Sheinbaum gana en todos salvo en el seis por ciento más rico.

No hay contradicción con el hecho de que los beneficiarios de los programas sean un grupo importante de votantes morenistas.

El error es considerar que los beneficiarios de los programas sociales son los pobres.

Los programas sociales obradoristas no dan preferencia a los pobres, sus reglas de operación establecen reparto igual, sin importar ingresos ni nivel socioeconómico.

La Secretaria de Hacienda nos informa, en su documento Distribución del pago de impuestos y recepción del gasto público por deciles de hogares y personas, que a los pobres les tocó 51 por ciento del presupuesto de la pensión Bienestar, y a los no pobres, 49%.

Algunas hipótesis son: que la clase media valora positivamente que el gobierno le entregue dinero cuando siempre pensó que los anteriores se robaban el presupuesto; que está radicalmente reacia a votar por los partidos tradicionales y que necesita críticas más robustas y vinculadas a su vida cotidiana y postuladas por personajes más limpios.

Las evidencias contradicen “corazonadas”, explican fracasos de “ocurrencias” y dan elementos para forjar estrategias acertadas. Sólo hay atreverse a conocerlas.