El gobierno debe comenzar poniendo el ejemplo. En las mañaneras debe de abrirse un espacio para replicar las mentiras y las inexactitudes del gobierno. Que Sheinbaum permita que cualquier ciudadano agraviado con sus falsedades le diga de frente que está mintiendo. “Presidenta, usted miente”. Si ella pone el ejemplo, quizá los medios se animen a hacer lo mismo.
Si el derecho de réplica es algo tan bueno que quieren volverlo ley, deberían transformar la mañanera. No más paleros ni falsos periodistas. Que permitan a la prensa crítica hacer su trabajo. Que la televisión y el radio, que cumplen la función mercenaria de repetir las mentiras de la presidenta todo el día en todos sus espacios, repitan también con la misma frecuencia los desmentidos de los especialistas. Que el gobierno deje de intervenir en los medios introduciendo en ellos comentaristas paleros y expulsando a los periodistas incómodos. Que ya no siga prostituyendo los canales del Estado, convirtiéndolos en espacios de propaganda. ¿No les da vergüenza decir que en México hay libertad de prensa, cuando nuestro país es uno de los más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo?
Dentro de los “mandamientos” de Morena se encuentra el de “no mentir”. Lo cual es por supuesto una mentira. Se calcula que López Obrador mintió unas 100 mil veces en sus conferencias. Cien mil mentiras que envenenaron el alma nacional. Que enlodaron la conversación pública. Si el presidente miente, según la lógica de sus funcionarios, todos podemos mentir. La verdad dejó de importar. Un día un periodista solicitó a la Oficina de la Presidencia el soporte de una afirmación de López Obrador en una de sus mañaneras. La respuesta fue: “No existe soporte documental de las afirmaciones del presidente, lo que éste normalmente hace es improvisar”. Es decir, mentir a destajo. Cuando Xóchitl Gálvez lo denunció por calumniarla, ella solicitó el derecho de réplica. Un juez se lo concedió, pero López Obrador se negó a abrirle un espacio en una de sus conferencias. Xóchitl se apersonó en Palacio, pero soldados le impidieron el paso. Ahora, con el mayor cinismo, se postulan como los campeones del derecho de réplica. Fácil: que pongan el ejemplo.
Le preguntaron a la presidenta por qué en las mañaneras no se otorga el derecho de réplica. “Quien no quiere verla, que no la vea”, afirmó. Esto mismo debería funcionar con los medios de comunicación que ahora busca censurar. ¿No te gusta lo que dice TV Azteca? Cambia de canal. ¿No te gusta lo que escribe Raymundo Riva Palacio? No lo leas. ¿Por qué la presidenta no extiende el manto protector que tiende sobre su conferencia a los medios de comunicación? Es muy claro: la presidenta quiere seguir mintiendo impunemente, pero no quiere que nadie más lo haga, para que las suyas sean las únicas mentiras que se escuchen.
La presidenta es la responsable de la degradación del Poder Judicial, con el pretexto de los jueces electos por el pueblo. Ahora quiere ser la responsable de censurar con el pretexto de defender al pueblo de las mentiras de los medios. Utiliza de pretexto al pueblo para ejercer su talante autoritario. Porque la verdad es esta: está dispuesta a que Morena sea el partido único en México, que la de Morena sea la única voz que se escuche, que nadie pueda por ningún motivo ganarle un pleito al gobierno, que éste tenga todos los instrumentos para encarcelar a sus opositores sin que nadie se lo reproche, para que nadie proteste, para que en el espacio nacional sólo se escuche la voz de la presidenta, las mentiras de la presidenta.
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