A diferencia de la inversión financiera, que por su naturaleza tiene mayor movilidad, la inversión extranjera directa (IED) tiene una visión de largo plazo y contribuye a la ampliación de la planta productiva, la generación de empleo y a la creación de mejores condiciones de competitividad.
La experiencia de varios países muestra que este tipo de inversión, si va acompañada de compromisos puntuales y de una estrategia de desarrollo, puede alcanzar metas de producción, exportación y empleo, pero también de transferencia de tecnología, y formación de cuadros técnicos y profesionales que potencien el impacto de esta inversión. Bajo esta idea, más que construir una planta maquiladora se reconvierten las capacidades productivas y se amplían las oportunidades económicas.
Desde el inicio de la apertura comercial y con el TLCAN y el T-MEC, la IED ha aprovechado las condiciones geográficas y económicas para establecer empresas manufactureras y procesos de integración productiva entre los países de América del Norte. En México la IED proveniente de Estados Unidos y Canadá representa 47% del total y los acuerdos comerciales respaldan esta relación con la inversión.
El aprovechamiento de la IED y de los acuerdos comerciales depende de las capacidades y condiciones internas con que se cuente. En el marco del TLCAN se otorgó protección y un plazo para que algunos sectores se adaptaran al cambio e incrementaran su productividad, lo cual exigía de políticas y acciones públicas de apoyo, por ejemplo al campo o a industrias como la del juguete, que no se dieron.
Aprovechar la IED y el nearshoring para fortalecer la economía, requiere de una estrategia y recursos públicos (Banca de Desarrollo y programas propios de desarrollo industrial) que apoyen el desarrollo de cadenas de producción nacional integradas a las empresas de impacto regional (América del Norte) y local. Igualmente es necesario evaluar hasta dónde son importantes para el gobierno de Estados Unidos el “nearally” y el “nearfriend”, pues en estos momentos eso de aliados y amigos no esta tan claro.
Además, siguen faltando una discusión y acuerdos sobre qué tipo de economía necesita el país para garantizar su soberanía y su futuro.
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