Ante la imposición de Trump de ponerle su nombre al recinto cultural, varios artistas se han retirado de la programación, como Lin-Manuel Miranda, Bela Fleck e Issa Rae
Ante la imposición de Trump de ponerle su nombre al recinto cultural, varios artistas se han retirado de la programación, como Lin-Manuel Miranda, Bela Fleck e Issa Rae

La reconfiguración del Kennedy Center de Washington bajo la influencia del presidente Donald Trump sigue generando un fuerte impacto en el mundo cultural. En los últimos meses, numerosos artistas decidieron dar un paso al costado y cancelar sus presentaciones en el emblemático recinto, en desacuerdo con el nuevo rumbo institucional. La más reciente en sumarse a esa lista es la soprano estadounidense Renée Fleming.
La reconocida cantante, ganadora del premio Grammy, se retiró de dos conciertos programados para mayo, en los que estaba previsto que actuara junto al director James Gaffigan y la Orquesta Sinfónica Nacional. Desde el Kennedy Center, sin embargo, se indicó oficialmente que la cancelación obedece a un “conflicto de programación”. En un comunicado publicado en su sitio web, la institución aclaró que el resto del programa se mantiene sin cambios y que el nuevo solista será anunciado más adelante.
La decisión de Fleming no resulta aislada ni inesperada. Un año atrás, la soprano había renunciado a su cargo como Asesora Artística General del centro, tras la salida forzada de su entonces presidente, David Rubenstein, y de la presidenta Deborah Rutter, desplazados luego de que Trump impulsara una renovación de la conducción y anunciara que el espacio pasaría a llamarse Centro Kennedy Trump.
Desde ese momento, el complejo cultural atraviesa una etapa de crisis marcada por la desvinculación de figuras de primer nivel. Artistas como Lin-Manuel Miranda, Bela Fleck e Issa Rae también optaron por cancelar sus compromisos, en un clima de creciente malestar dentro del sector artístico. Para críticos del mandatario, estas decisiones se enmarcan en una ofensiva más amplia contra expresiones culturales que Trump suele descalificar como “woke”.

La situación se agravó aún más a comienzos de este mes, cuando la Ópera Nacional de Washington anunció que rompería relaciones con el Kennedy Center, poniendo fin a una asociación ininterrumpida que se extendía desde 1971. La medida expuso con mayor claridad la profundidad del conflicto institucional que atraviesa uno de los espacios culturales más emblemáticos de Estados Unidos.
Hasta el momento, Renée Fleming no ha hecho comentarios a la prensa.
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