Máquina del tiempo. Cuando despertamos en esta calurosa primavera de 2026, el dinosaurio había regresado. Marcelo Ebrard prácticamente adelantó el final del comercio libre de aranceles para algunas de las principales exportaciones de nuestro país a Estados Unidos. Y si el siguiente anuncio del régimen va en el sentido de que México no se deja y por tanto les impondrá aranceles a nuestras importaciones provenientes de Estados Unidos, el descontrol de la inflación puede abrir una etapa crítica (o trágica) para los consumidores mexicanos. Se abre un escenario que cambiará para mal la vida en México: sin las libertades del liberalismo y de la democracia y sin libre comercio con el principal comprador de nuestros productos, con su secuela de mayores pérdidas de inversión y generación de empleos.
Mando único. Botón de muestra: todavía en la oposición, en 2012, Marcelo Ebrard buscó acaudillar la candidatura presidencial de su partido y AMLO se le escamoteó. Y ya en el poder, en 2024, se la volvió a escamotear, en favor la actual presidenta. En la forma adquirida por la vida en México a manos del actual régimen, no caben las iniciativas ni las aspiraciones individuales en ningún campo, como ya lo había planteado López Obrador. Se busca que no sólo no haya alternancia entre partidos para alcanzar los cargos de elección, sino que tampoco, la competencia al interior de un partido diseñado para constituirse en partido único, bajo mando único.
¿2030? Para 2030 el balconeo contra Ebrard por el hospedaje de un hijo suyo en la embajada en Londres anuncia un emplazamiento de los cañones de la fiscal palaciega y del capturado Poder judicial sobre la ya añeja pretensión del secretario de Economía: el único que había expresado su aspiración de ganar esta vez la candidatura presidencial del hoy partido de Estado.
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