La defensa del vicealmirante Manuel Farías Laguna se apuntó una victoria que podría ser trascendente y reveladora: siete marinos fueron citados a declarar en la FGR sobre el caso de contrabando de combustible.
En teoría, los elementos de la Armada podrían dar pistas de cómo funcionaba el negocio del huachicol y hasta dónde llegaba en el organigrama y quiénes dirigían las acciones.
Por supuesto que la pieza más relevante de esta historia es el exsecretario de Marina Rafael Ojeda Durán.
Hasta ahora, las autoridades han sido cuidadosas con su figura y no han dado indicios de que pudiera estar enterado de los negocios de sus sobrinos; es más, señalan que él mismo informó de la situación, pero, como en toda historia criminal, su desenlace es incierto.
Tarde o temprano tendrá que comparecer, porque, de otro modo, cualquier conclusión sobre la trama criminal quedaría con una pieza suelta, un cabo sin atar.
Después de todo, la detención de los hermanos Farías Laguna es uno de los golpes más fuertes a la Marina en décadas.
Triste asunto, porque es una de las instituciones con mayor compromiso y profesionalismo, al grado de que sus grupos especiales fueron centrales en diversos gobiernos en el combate al crimen organizado.
Muchas veces pagaron con su vida por ejercer sus obligaciones al límite y en condiciones de extremo peligro.
De ahí también lo grave del contrabando de combustible desde la propia institución y que, de acuerdo con el relato de la FGR, fuera operado por los sobrinos del almirante Ojeda Durán.
Como suele ocurrir con este tipo de comparecencias, es probable que de su alcance ya concreto en el expediente solo nos enteremos con posterioridad.
La experiencia indica, además, que este tipo de juicios son una carrera de fondo, donde se van estableciendo narrativas que con el tiempo permiten tener un panorama más acabado y preciso.
Algo es seguro: las vigilias del almirante deben ser cada día más angustiosas por las implicaciones que de todas formas tiene este asunto y que, al parecer, es solo una de las hebras de un delito, el huachicol fiscal, que marcará a toda una época y a un grupo en el poder.
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