Al mes de mayo el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que es el referente de la inflación, presenta una tendencia a la baja. La variación mensual fue negativa (-0.21%), en tanto que la variación anual fue de 3.94%, menor a la de mayo de 2024 y 2025.
El comportamiento favorable de los precios presenta contrastes dado que la inflación más estructural y menos volátil como la subyacente presentó un crecimiento anual de 4.19%, ligeramente superior a la del año anterior, producto del crecimiento de los precios de los alimentos, bebidas y tabaco que registraron un incremento anual de 5.13%. Asimismo, la parte correspondiente a los servicios tuvo un incremento anual de 4.57%, también con crecimientos superiores a los de 2025 en sus componentes de vivienda, educación y otros servicios.
Por lo que corresponde a los bienes y servicios más volátiles o sujetos a decisiones discrecionales de gobierno, agrupados en el indicador de la inflación no subyacente, en mayo presentaron un crecimiento de 3.10%, porcentaje inferior al de los años previos; sin embargo, las frutas y verduras registraron un aumento anual de precios de 14.38% y las tarifas autorizadas por el gobierno de 6.92% anual. En este último caso, de 2024 a 2026 se observa una fuerte tendencia al alza.
Un subíndice adicional de los precios al consumidor que valora los precios conforme a la Clasificación del Consumo Individual por Finalidades presenta resultados más detallados de la inflación anual como los siguientes:
Bebidas alcohólicas, tabaco y estupefacientes registró un crecimiento anual de precios de 7.72%; restaurantes y servicios presentó una inflación de 6.69%, seguida de los seguros y servicios financieros con 6.36%. Finalmente, en el rubro de servicios educativos la inflación fue de 5.94% y en salud de 5.07%
Estos comportamientos están vinculados a la “fiebre mundialista”, que más bien parece solamente “febrícula”, así como al impacto en los costos de los seguros dadas las medidas fiscales adoptadas. Otros rubros, como educación y salud, afectan irreductibles de gasto de las familias por lo que la canasta de consumo mínimo mantiene una inflación anual de 4.02 %.
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