Un PowerPoint, unas láminas presentadas en la conferencia mañanera del 27 de marzo, fue lo que el gobierno mexicano envió al Comité contra la Desaparición Forzada (CNUDF) para detener lo que ya sabían, un análisis crítico sobre la situación que impera en el país. El tiempo apremiaba y tenían el agua en los aparejos.
El 30 de marzo, se solicitó al CNUDF tomar en consideración la presentación, como una parte de los elementos probatorios adicionales, respecto a la aplicación del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.
También se añadió, por si hiciera falta, la transcripción de la conferencia, que fue en la que se dio a conocer la nueva modalidad para establecer quién debe estar en el registro de las personas desaparecidas o no localizadas y quién no.
El tema, como se sabe, dejó muchas dudas, y aún se discute sobre su pertinencia, porque rasura, de un tajo, miles de reportes de desapariciones, ya que no se tienen datos para continuar las búsquedas.
Es más, la cifra concreta que el gobierno da por buena es de 43 mil personas desaparecidas, pero los grupos de derechos humanos insisten en que son 130 mil.
De igual forma se anunció que todo tiene que pasar por el tamiz de las fiscalías, aspecto criticado por diversas organizaciones civiles.
El objetivo del envió del PowerPoint era el de refutar el alcance y, sobre todo, el deslindarse de las responsabilidades al tratar de achacar a los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña la carga mayor en el problema.
El centro del conflicto, como se supo después, ni siquiera estuvo en lo que decían o dejaban de decir las láminas del PowerPoint, y de las diversas probanzas con que proporcionó el gobierno de México, sino en que el CNUDF advierte que se han dado y se dan desapariciones forzadas, las que implican la participación de algún agente estatal.
Pero los que también hicieron un envío, que resultó fundamental, fueron las familias buscadoras, firmado por 94 personas que saben a lo que se enfrentaban y que no se amilanan.
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