“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, el tío Ben a Peter Parker
El hombre araña
Culiacán, Sin.- ¿Que obligó a Andrés Manuel López Obrador a tener que salir de su refugio en La Chingada? ¿Acaso fue la revelación del periodo Los Angeles Times, no de que le quitaron la visa a los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal, si no de que estos siguen pasando a EU con un permiso que se otorga a los testigos cooperantes?
¿Acaso fue la resistencia de los suyos y sobre todo de sus hijos -Andy, que fue sacado del CEN de Morena- a perder el poder y su influencia política y empresarial?
¿Acaso fue la sospecha o la certeza de que el Ejército pacta ya con el gobierno norteamericano al ver cómo trabaja de la mano de la CIA en Chihuahua, cómo capturaron a El Mencho, y lo que más le podría asustar, el posible acuerdo de entrega del general Mérida a la justicia estadounidense? El general Mérida Sánchez no pudo entregarse solo. No fue una decisión personal. Eso está más que claro.
¿Acaso fue el ver cómo los capos de los cárteles empiezan a reconocer nuevos acuerdos, liderazgos y reacomodos diferentes a los dejados? Porfirio Muñoz Ledo se lo advirtió: “El poder de los cárteles no se hereda cuando se ha dejado el gobierno, ni pasa de un gobierno a otro”.
Lo cierto es que Andrés Manuel en “su profunda y extensa carta” le manda mensajes a todos, pero sobre todo al Ejército y a los cárteles. Lo dicho a Trump y a Claudia se cuece aparte.
Andrés Manuel le recuerda al Ejército que fue él quien lo salvó de las “represalias fraguadas” por grupos y agencias de EU, cuando se intentó enjuiciar al general Salvador Cienfuegos y su gobierno lo rescató.
Para el régimen de la 4T mantener la lealtad del Ejército es fundamental. Sin su apoyo a ciegas, su gobierno y nuevo régimen estaría en riesgo o en vías de acabar.
Andrés se los dice. Estados Unidos buscará someterlos como sometió a la Secretaria de Marina. El expresidente sabe y observa que hay inconformidad en algunas áreas del Ejército y que probablemente los actuales mandos han decidido pactar con los norteamericanos. Si esto es así, no solo peligra la 4T, sino también su libertad, la de sus hijos y su grupo político, ya en la mira de la justicia norteamericana.
AMLO pareciera buscar desesperadamente realinear al Ejército.
Pero también Andrés Manuel le manda su mensaje a los cárteles. Les recuerda como él impidió que Trump, durante su primer mandato, los declarara organizaciones narcoterroristas, algo que ahora, con Claudia, no se les garantizó. ¿Acaso les quiso decir que con él estuvieron a salvo, igual que al Ejército?
Como sea, pero al igual que el Ejército, el narco es el otro bastión en el cual descansa la pirámide de poder y las estructuras del nuevo régimen de la 4T. Sin el apoyo incondicional y protección del Ejército y los narcos, la permanencia del régimen está en riesgo.
Esos dos mensajes se entienden. ¿Pero y el mensaje a Trump? Acaso AMLO, en su torpe exposición de ideas, donde le dice a Trump que él no manda, sino se deja influenciar por sus asesores, también le pide establecer un canal de comunicación y negociación para dirimir cualquier problema entre ambos países.
O sea, Andrés Manuel, en un “fuera máscaras” como reiteradamente lo decía en sus mañaneras, le está diciendo a Trump que él es quien verdaderamente manda en México.
Delicado, delicado.
¿Y por último, decir que apoya a la presidenta Sheinbaum, le perjudica o le beneficia a la mandataria? Por ningún lado, Sheinbaum sale beneficiada.
Andrés una vez más pone en duda que sea Claudia quien manda y eso, en automático, le divide su gobierno y todos los grupos de poder no solo dentro del gobierno y el partido, sino también los grupos de poder fácticos, como Ejército, narco y empresarial.
En México no puede haber una “Presidencia tutelada” y mucho menos un “poder real tras el trono”.
Entonces surge una pregunta. ¿Acaso Andrés Manuel ya está a punto ser extraditado a Nueva York y lo olfatea y pide impedirlo a todos los que él benefició?
Como sea, pero su segunda carta muestra a un Andrés Manuel desesperado, que ya no confía su protección y la de los suyos a Claudia Sheinbaum.
¿Ahora sí estamos ante un sálvese quien pueda?
Habrá que estar pendientes.
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