...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Marco Rubio ensaya un tono más suave ante la Conferencia de Seguridad en Múnich

Intenta disipar de esta forma los nubarrones que JD Vance dejó hace un año en este mismo foro ante sus socios europeos

No fue un abrazo, pero tampoco un portazo. El secretario de Estado de EU, Marco Rubio, aterrizó en la Conferencia de Seguridad de Múnich con una misión quirúrgica: asegurar a Europa que la alianza sigue viva, pero bajo condiciones drásticamente distintas a las del pasado.

Bajo la máxima de que Europa y Estados Unidos "existen juntos", Rubio intentó disipar los nubarrones que JD Vance dejó hace un año en este mismo foro. Sin embargo, detrás de la retórica de unidad, el mensaje fue claro: Washington ya no aceptará ser el "cuidador" de una Europa que se percibe a sí misma en retirada.

Un "Destino Entrelazado" con advertencias

“Nuestro destino nunca será irrelevante para nosotros”, afirmó Rubio ante una audiencia de líderes y expertos en seguridad. El tono buscó la desescalada, especialmente tras meses de tensiones bajo la administración Trump, logrando arrancar aplausos al reiterar que las fronteras del Atlántico son, en esencia, una misma línea de defensa.

Pero la diplomacia de Rubio tiene filo. El secretario no dudó en señalar lo que considera los "pecados" de la vieja guardia occidental: criticó duramente las políticas de sus predecesores, afirmando que han empobrecido a las poblaciones y puesto en jaque el futuro de Occidente.

Calificó también a la Organización de las Naciones Unidas como un actor irrelevante en la resolución de conflictos actuales y fue  tajante al declarar que Estados Unidos no busca "aliados débiles".

La era del "Declive Controlado" ha terminado

La frase más potente de su intervención funcionó como un diagnóstico y una advertencia: Estados Unidos no tiene interés en ser el "cuidador educado y ordenado del declive controlado de Occidente".

Con esto, Rubio marca una línea divisoria. Mientras que hace un año el discurso de JD Vance congeló las relaciones transatlánticas, Rubio parece ofrecer una vía de retorno, pero sin retorno a la complacencia. La oferta es una alianza reforzada donde Europa debe abandonar la fragilidad para ser un socio de peso, y no una carga asistida.

En el tablero de Múnich, la pelota vuelve al campo europeo: EU ya dijo que el destino es compartido, falta ver si Europa está dispuesta a pagar el costo de evitar ese "declive" del que Rubio habló con tanta crudeza.